Siete años después del devastador incendio de 2019, la catedral de Notre-Dame volvió a abrir sus puertas para el rezo de Vísperas, con el arzobispo de París, Laurent Ulrich, recibiendo al Pontífice a su entrada en el emblemático templo gótico restaurado. Ante los obispos y el clero, León XIV recordó que la catedral vive del misterio litúrgico celebrado alrededor de su altar central y, en su homilía, instó a los pastores a no replegarse a la defensiva y a asumir una profunda conversión misionera.