De izquierda a derecha: el padre Martino Capelli, don Ubaldo Marchioni y don Elia Comini
Un copón acribillado a balazos, una bendición final y la victoria del perdón: los tres mártires de Monte Sole que la Iglesia beatifica hoy
La basílica de San Petronio en Bolonia acoge la beatificación de don Ubaldo Marchioni, el salesiano don Elia Comini y el dehoniano padre Martino Capelli, asesinados por las SS en el otoño de 1944
La basílica de San Petronio en Bolonia acoge a las 16:00 horas la solemne concelebración en la que son proclamados nuevos beatos tres sacerdotes mártires: don Ubaldo Marchioni, don Elia Comini y el padre Martino Capelli. La ceremonia está presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, y concelebrada por el cardenal arzobispo de Bolonia, Matteo Zuppi, junto al rector mayor de los salesianos, don Fabio Attard, y el superior general de los dehonianos, el padre Carlos Luis Suárez Codorniù.
Los tres religiosos fueron ejecutados entre septiembre y octubre de 1944 por tropas de las SS nazis durante las trágicas matanzas desencadenadas alrededor del macizo de Monte Sole, en el corazón de los Apeninos boloñeses. La masacre está considerada la matanza de civiles más grave perpetrada por los nazis en Europa occidental durante la Segunda Guerra Mundial.
Don Ubaldo Marchioni: el copón acribillado en el altar y la lección de perdón de su padre
Nacido en 1918 en Vimignano di Grizzana Morandi en el seno de una familia profundamente cristiana, Ubaldo Marchioni cultivó su vocación desde muy joven y fue ordenado sacerdote en 1942. Junto a sus compañeros de seminario —entre ellos el también beato don Giovanni Fornasini—, selló un pacto fraternal de apoyo mutuo denominado la «República de los Ilusionados». En mayo de 1944 asumió el servicio parroquial en San Martino di Caprara y Casaglia, un territorio sacudido por los bombardeos aliados y los enfrentamientos entre las SS y las guerrillas partisanas.
Pese al peligro extremo, don Ubaldo rehusó abandonar a sus feligreses. El 29 de septiembre de 1944, al iniciarse la táctica nazi de «tierra quemada» en Monte Sole, el joven cura dejó protegidos a sus padres, a su hermana y a numerosos vecinos en la iglesia de San Martino para dirigirse a celebrar la misa con los niños del asilo de Cerpiano. En el camino se detuvo en la iglesia de Casaglia, llena de ancianos, mujeres y niños aterrorizados, para rezar y confortarlos. Las SS irrumpieron brutalmente: mientras empujaban a la multitud hacia la masacre en el cementerio, devolvieron a don Ubaldo al interior del templo y lo asesinaron en los mismos escalones del altar.
En 1980, al retirar las ruinas de la iglesia de Casaglia, se halló junto al altar un copón acribillado a balazos, símbolo de su entrega que hoy custodia la comunidad monástica de Dossetti. Pero el testimonio de la familia Marchioni fue más allá: en 1967, cuando se consultó a los supervivientes sobre la petición de gracia del mayor de las SS Walter Reder —responsable de la matanza—, Augusto Marchioni, el padre del sacerdote martirizado, fue de los pocos que concedió públicamente el perdón.
Don Elia Comini: el profesor salesiano que entonó las letanías ante el pelotón
El salesiano don Elia Comini nació el 7 de mayo de 1910 en Calvenzano di Vergato. Formado bajo la guía de don Fidenzio Mellini —sacerdote que de joven había conocido personalmente a don Bosco en Turín—, Elia profesó en la Congregación Salesiana y fue ordenado presbítero en 1935. Licenciado en Letras por la Regia Universidad de Milán con una tesis sobre el De resurrectione carnis de Tertuliano, ejerció la docencia en Chiari y Treviglio.
En el trágico verano de 1944 regresó a su tierra natal. Su labor pastoral pronto se convirtió en una acción heroica en defensa de la población. El 29 de septiembre de 1944, al conocer la matanza en la cercana localidad de Creda, acudió junto al padre Martino Capelli para administrar los últimos sacramentos a los moribundos entre los escombros.
Ambos religiosos fueron capturados y sometidos a gravísimas humillaciones por las SS. El 1 de octubre de 1944, en el embalse de Canapiera de Pioppe di Salvaro, don Elia fue fusilado junto a otros inocentes. Expiró entonando las Letanías y gritando «¡Piedad!». Cumplía así el propósito redactado tras su primera misa: «Todos los que se acerquen a mí deberán haber encontrado no al sabio, no al hombre, sino al sacerdote, al ministro, al siervo de Jesús».
Padre Martino Capelli: el erudito dehoniano que pidió a la Virgen la gracia del martirio
Nicola Giuseppe Capelli nació en Nembro (Bérgamo) en 1912. A los 12 años ingresó en la escuela de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos) proclamando: «Vengo para ser cura y esto me basta». Al tomar el hábito adoptó el nombre de Martino Maria dell'Addolorata y, tras quedar impresionado por un testimonio sobre los mártires mexicanos, pidió a la Virgen de Guadalupe la gracia del martirio.
Ordenado sacerdote en Bolonia en 1938, soñaba con ser misionero en China. Sin embargo, sus superiores le encomendaron cursar estudios en el Instituto Bíblico Pontificio de Roma para dedicarse a la docencia. En el verano de 1944 se estableció temporalmente en Salvaro para colaborar con la parroquia, entablando una estrecha fraternidad sacerdotal con don Elia Comini.
Aquel 29 de septiembre acudió con don Elia a Creda para socorrer a las víctimas agonizantes. Detenido por las SS, el 1 de octubre de 1944 fue acribillado y rematado con granadas de mano. En sus últimos instantes invocó la palabra «¡Perdón!» mientras trazaba con su mano moribunda una gran bendición en forma de cruz sobre los feligreses que morían a su lado.