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León XIV abraza a unos niños del coro en presencia del arzobispo de Metz, Philippe Ballot (izquierda), el prefecto del departamento de Mosela, Pascal Bolot (3.º por la izquierda), y el ministro del Interior francés, Laurent Núñez, a su llegada al aeropuerto de Metz-Nancy-Loren

León XIV abraza a unos niños del coro en presencia del arzobispo de Metz, Philippe Ballot (izquierda), el prefecto del departamento de Mosela, Pascal Bolot (3.º por la izquierda), y el ministro del Interior francés, Laurent Núñez, a su llegada al aeropuerto de Metz-Nancy-LorenAFP

El Papa pide ante los líderes religiosos en Metz «desarmar los corazones y las palabras» y defender el valor sagrado de la vida

Durante un encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman, el Pontífice advirtió que utilizar el nombre de Dios para justificar la violencia es «una profanación» y recordó que la grandeza de una civilización se mide por cómo protege la dignidad humana

En la última etapa de su Viaje Apostólico a Francia y tras su paso por Lourdes, el Papa León XIV mantuvo este lunes un encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz, lugar emblemático en una ciudad histórica de fronteras y cruce de caminos. Ante representantes de diversas tradiciones, el Santo Padre hizo una defensa del diálogo auténtico, la fraternidad y el respeto absoluto a la vida humana desde su inicio hasta su término.

A su llegada al recinto, tras ser acogido por las autoridades locales y tras la lectura conjunta del Llamamiento de Metz por parte de los líderes religiosos presentes, el Pontífice inició su alocución recordando la figura de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, a quien definió como un «hombre de fe y de convicciones» que «supo transformar las antiguas líneas de fractura en puntos de esperanza para toda Europa».

León XIV subrayó la responsabilidad compartida de los creyentes: «Nuestra responsabilidad común en cuanto mujeres y hombres religiosos, es la de testimoniar que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz».

León XIV bendice a los niños de un coro en presencia del prefecto del departamento de Mosela

León XIV bendice a los niños de un coro en presencia del prefecto del departamento de MoselaAFP

El diálogo frente a la violencia y la profanación

El Papa quiso dejar claro que el acercamiento entre confesiones no implica renunciar a la propia fe ni reducir la religión a un mero formulismo diplomático. «Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro», afirmó el Santo Padre, citando a su predecesor, el Papa Francisco, para recordar que la meta última del diálogo es «establecer amistad, paz».

Asimismo, León XIV se mostró especialmente contundente contra el extremismo y el uso espurio de la fe para justificar causas bélicas o represivas. «Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina», afirmó. Por ello, urgió a los líderes espirituales a asumir su papel de custodios: «El discurso religioso debe apelar constantemente a desarmar los corazones y las palabras».

Las religiones, guardianas del valor sagrado de la vida

Además, el Pontífice ha vuelto a abordar la protección de la persona y la cultura del cuidado. Remarcó que el valor de las sociedades no reside en su desarrollo económico, sino en su altura moral y humana: «La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana. Las religiones son guardianas de la vida: ellas afirman su valor sagrado».

En esta línea, hizo un llamamiento explícito a acompañar a los más frágiles y vulnerables en cualquier circunstancia: «Servir a la vida significa envolverla en cuidados, presencia y ternura, sobre todo en la prueba, hasta el final». Asimismo, pidió ofrecer a los jóvenes «puntos de referencia sólidos» que les permitan construir una comunidad asentada en el respeto a la dignidad personal.

Antes de concluir su intervención para dirigirse al auditorio donde continuaría con el encuentro sobre la paz y la unidad en Europa, León XIV reiteró la apertura de la Iglesia a todos los hombres de buena voluntad, recordando que «la Iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza». Finalmente, animó a todos los presentes a convertirse en «artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo».

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