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El padre Bernard Card ha fallecido a los 73 añosFacebook

Conmoción en la diócesis de Dijon tras el trágico suicidio del sacerdote Bernard Card

Es el segundo presbítero que se quita la vida en esta circunscripción francesa en menos de dos años, reabriendo el debate sobre el acompañamiento y la soledad del clero

La diócesis de Dijon se encuentra consternada tras confirmarse el fallecimiento del padre Bernard Card, de 73 años y cura párroco de la iglesia de Sainte-Chantal, quien se quitó la vida en la casa parroquial durante la noche del 4 al 5 de octubre.

Según recoge el portal católico francés Tribune Chrétienne, el obispo de Dijon, monseñor Antoine Hérouard, trasladó la noticia a la comunidad diocesana manifestando su «estupor y una profunda tristeza», en lo que describió como un gesto «completamente inesperado y difícil de comprender».

El padre Card, nacido en 1953 y ordenado presbítero en 1981, dedicó la práctica totalidad de su ministerio pastoral al servicio de la diócesis de Dijon. Tras formarse en el seminario de Flavigny y ejercer su ministerio en distintas parroquias, asumió la titularidad de Sainte-Chantal en 2019 y fue designado decano de Dijon Sur-Oeste. Su fallecimiento ha generado un hondo dolor entre los feligreses, que lo recordaban por su cercanía y bondad. Las exequias por su alma se celebrarán el próximo martes 13 de octubre a las 10:00 horas en la iglesia de Sainte-Chantal, precedidas por varias vigilias de oración.

Este suceso adquiere una dimensión aún más dolorosa al ser el segundo suicidio de un sacerdote en el mismo territorio diocesano en menos de dos años, tras el fallecimiento en noviembre de 2024 del padre Claude-Marie Millet. Aunque las crónicas diocesanas enfatizan que ambos casos responden a situaciones distintas y no pueden vincularse entre sí, el drama invita a reflexionar abiertamente sobre la soledad sacerdotal, el desgaste pastoral y la atención a las fragilidades en el seno del presbiterio.

Ante la tragedia del suicidio, la doctrina católica sostiene la gravedad intrínseca del acto, pero el Catecismo de la Iglesia Católica precisa que circunstancias de grave angustia o padecimiento psicológico pueden aminorar la responsabilidad personal del individuo. Asimismo, la Iglesia enseña que no se debe desesperar de la salvación eterna de quien ha atentado contra su vida e insta a la comunidad creyente a volcarse en la oración por el eterno descanso de su alma y el consuelo de sus allegados.