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10 HIJOS, REDES Y FE: "El amor en la familia lo cura todo" | Berta Lamas en Rebeldes Podcast #37

10 HIJOS, REDES Y FE: «El amor en la familia lo cura todo» | Berta Lamas en Rebeldes Podcast #37

La madrileña con diez hijos y doce nietos que ilumina las redes: «No dejamos propiedades a nuestros hijos; la fe y las vivencias de casa son la mejor herencia»

Con más de 500.000 seguidores en su perfil '12 en casa', Berta Lamas repasa en el 'Podcast Rebeldes' la alegría de educar a los hijos en la fe frente a las corrientes del mundo actual

Madre de diez hijos —siete varones y tres mujeres—, abuela y esposa, la vivencia familiar y cristiana de Berta Lamas la ha convertido en un fenómeno en redes sociales a través del perfil @12encasa. Durante su intervención en el espacio Rebeldes Podcast, conducido por el canal católico Se Buscan Rebeldes, Lamas ha desgranado con franqueza, sentido del humor y profundidad las claves de una vida dedicada al servicio del hogar.

Nacida en Madrid en el seno de una familia católica —de padre médico militar melillense y madre gallega—, Berta creció viendo cómo sus padres experimentaron un profundo giro espiritual al conocer el Camino Neocatecumenal. «Mi padre decía que lo tenía todo —prestigio, formación, dinero— pero que no era feliz; nos decía: 'Algo nos falta, esto no es suficiente, hay que llenarlo de algo'». Aquella vivencia transformó su hogar y le proporcionó las bases con las que más tarde edificaría su propia familia.

El amor llegó de la mano de Eric, un joven de raíces alemanas a quien conoció siendo muy joven. Tras un noviazgo donde la comunicación y la fe fueron pilares indispensables, se casaron cuando ella tenía apenas 20 años y él 25. Eric abrazó la fe de la mano de Berta, integrándose en el Camino Neocatecumenal y convirtiéndose en salmista acompañando la liturgia con la guitarra, un ministerio que hoy comparten también todos sus hijos varones. «Apostamos por un proyecto en común mi marido y yo porque dijimos: 'Creo que es lo más bonito que podemos aportar'».

«El bautismo va por delante»: la alegría de educar en libertad

A lo largo de más de tres décadas de matrimonio, el hogar de Berta y Eric se ha llenado de vida con diez hijos. Hoy en día, cinco de ellos están casados y la familia se prepara para recibir a sus nietos undécimo y duodécimo. Lejos de considerar la fe una imposición, Lamas defiende que transmitir la vida cristiana desde la cuna es la mayor muestra de amor maternal: «Tú no esperas a que tu hijo crezca para quererle; nosotros no esperamos a que se aprenda el catecismo o el Código de Derecho Canónico para hacerle miembro de la Iglesia, sino que los bautizamos y el amor de Dios va por delante».

Para esta madre de familia, la formación cristiana de los hijos no supone un obstáculo a su libertad, sino una nutrición espiritual esencial: «A los hijos les hemos dado las herramientas y ahora han sido libres de elegir la fe de casa o irse por otro camino; los cinco casados han elegido la fe católica». Asimismo, Berta enfatiza que los bienes materiales carecen de trascendencia frente a la herencia del alma: «A mis hijos les digo: 'No os vamos a dejar nada porque nada tenemos en propiedad; os vamos a dejar la fe y las vivencias que habéis vivido en casa, que es la mejor herencia'».

Además, Berta se pregunta por qué tener diez hijos parece exigir hoy una explicación. Acostumbrada a las miradas de sorpresa y a las preguntas de su entorno, reivindica una realidad que, no hace tantas generaciones, resultaba mucho más habitual: las familias numerosas de sus padres y abuelos, de las que —recuerda— salieron personas sanas, trabajadoras y fuertes. Para ella, la respuesta a quienes le piden razones es sencilla: sus diez hijos no son una rareza que deba justificar, sino «un regalo de Dios» y una decisión libre, fruto del proyecto que comparte con su marido para ofrecer al mundo lo que consideran más valioso.

La prueba del dolor en la pandemia

La trayectoria de Berta tampoco ha estado exenta de momentos de tribulación y enfermedad. Uno de esos momentos ocurrió durante el confinamiento del año 2020 con el fallecimiento de su madre, sola en la UCI por coronavirus. Días después de su muerte, al recibir la urna con sus cenizas y abrirla en la intimidad de su habitación, experimentó una honda vivencia de trascendencia: «La abrí y dije: 'Ostras, aquí no están tus joyas, mamá, no están tus cortinas ni están tus nietos; te has ido sin nada'. Comprendí que lo único que te llevas es lo que te llevas al cielo».

Aquel acontecimiento impulsó en su hogar un proceso de «desasimiento» material, aprendiendo a desprenderse de las ataduras cotidianas para centrar la mirada en la eternidad. Fue también en ese contexto cuando sus hijos comenzaron a grabar escenas cotidianas del hogar —tras rezar el rosario en familia— para subirlas a internet, dando origen de forma imprevisible a su perfil de Instagram que hoy cuenta con más de 500.000 seguidores.

Evangelizar desde la normalidad del hogar

Pese a las críticas que pueda recibir en el entorno digital por defender la disciplina, el orden o el sentido del sacrificio en la crianza, Berta insiste en que las redes sociales deben ser una plataforma para dar testimonio del Evangelio y de la belleza de la familia numerosa: «Hay que dar visibilidad a que se puede vivir de otra forma; en mi casa somos normales, nos peleamos y discutimos, pero hay algo fundamental que es el perdón».

Aunque no oculta la exigencia del trabajo diario, las noches en vela, las enfermedades y las renuncias personales, sostiene que la dicha de un hogar lleno de vida genera «una alegría que no se puede fingir».

Con la mirada puesta en el futuro y reconociendo que «el amor y humor todo lo puede», esta madre madrileña concluye su testimonio con una certeza que resume su vocación: «Si pudiera poner una pancarta en el cielo para que todo el mundo la leyera, pondría: 'El amor lo cura todo'».

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