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León XIV veneró las reliquias de San Marino, patrón de la República de San MarinoAFP

Visita pastoral de León XIV a San Marino y Rímini

«No tengáis miedo de las decisiones exigentes»: el contundente mensaje de León XIV sobre el matrimonio, la vocación y la familia

En su histórica visita pastoral, el Pontífice alienta a los jóvenes a «mantener abierta la ventana al infinito» y reivindica el papel de las familias como «seno natural de la fe»

El repicar de las campanas de la histórica Basílica de San Marino ha resonado este sábado con una fuerza renovada. En el marco de su visita pastoral a la República de San Marino, al Meeting para la Amistad entre los Pueblos y a la ciudad de Rímini, el Papa León XIV ha mantenido un encuentro con la comunidad eclesial de la diócesis de San Marino-Montefeltro.

Tras ser recibido por el obispo diocesano, monseñor Domenico Beneventi, y por el párroco rector, don Marco Mazzanti, el Santo Padre y la comunidad han tenido un momento de recogimiento frente al Santísimo Sacramento y venerado las reliquias de San Marino antes de dirigirse a los sacerdotes, consagrados y laicos allí congregados.

León XIV saluda a la multitud frente a la basílica de San MarinoAFP

Una ventana abierta al infinito

En su discurso, León XIV se ha dirigido en primer lugar a las nuevas generaciones. Recuperando las palabras que Benedicto XVI pronunció en esa misma diócesis hace quince años, el Pontífice ha urgido a los jóvenes a no conformarse: «No os detengáis en las respuestas parciales, inmediatas [...] más fáciles y cómodas en el momento, que pueden dar algún momento de felicidad, de exaltación o de embriaguez, pero que no os llevan a la verdadera alegría de vivir». Con la mirada puesta en el horizonte de la esperanza, el Papa les ha apremiado con fuerza: «¡Vuestro corazón es una ventana abierta al infinito! ¡Queridos jóvenes, mantened abierta esta ventana!».

El sucesor de Pedro ha instado a la juventud a no temer a los compromisos definitivos y exigentes, animándoles a abrazar con entusiasmo su misión singular en el mundo. «No tengáis miedo de tomar decisiones exigentes, como el matrimonio, la consagración, el ministerio ordenado, la vida profesional, el compromiso social y político», ha señalado, vinculando esta entrega con el lema de su visita: ser «un testimonio de paz que habla al mundo».

La familia y la liturgia como pilares

Durante su alocución, León XIV ha expresado un profundo agradecimiento a los educadores y catequistas por su labor callada, pero ha querido situar el núcleo de la transmisión de la fe en el ámbito del hogar. «La familia, de hecho, es el primer lugar de formación en la fe, el seno natural en el que el Evangelio se aprende y se respira diariamente desde la infancia». En este sentido, ha abogado por una alianza educativa sólida entre las familias y las parroquias.

Asimismo, el Santo Padre ha instado a cuidar la liturgia «a la escuela del Concilio Vaticano II», pidiendo que los fieles sean formados para vivirla de manera coral, como la acción común de un único cuerpo vivo. «Creemos que el Evangelio es camino de libertad», ha recordado, subrayando que en Cristo la humanidad encuentra respuesta a sus heridas y preguntas más íntimas.

Contra la cultura del descarte y el individualismo

El diagnóstico del Papa sobre la realidad geopolítica actual ha sido directo y sin paliativos. «Vivimos en un mundo herido por muchos conflictos, en el que se ve con preocupación el aumento de la violencia, las cerrazones y el miedo al otro». Frente a esta deriva, León XIV ha propuesto una 'receta': caminar con mayor convicción por la senda evangélica, la única capaz de sostener una sociedad basada en el respeto mutuo, la libertad y la sagrada voluntad de Dios.

De manera muy significativa, el Pontífice ha elogiado la resistencia y el valor profético de las pequeñas comunidades de las zonas del interior del territorio, que plantan cara a la despoblación y a la falta de servicios básicos manteniendo vivo el sentido de comunión. «Estas realidades, aparentemente pequeñas y marginales, son como pequeñas llamas en las que encender y reanimar el fuego de los valores sólidos, antiguos y siempre actuales», ha destacado, contraponiendo su calidez humana frente al «individualismo de una cierta cultura metropolitana y consumista».

Finalmente, el Papa ha sintetizado su llamamiento en una sola palabra: comunión. «Demos, en nuestras comunidades, testimonio de unidad: entre las parroquias y, en su interior, entre pastores y fieles», ha concluido, antes de encomendar el camino de la diócesis a la intercesión de los santos Marino y León.

Tras despedirse de las autoridades locales en el helipuerto de Torraccia, el Papa despegará rumbo a Pennabilli, en la provincia italiana de Rímini. Allí, tras ser recibido por el alcalde Mauro Giannini y el párroco Mirco Cesarini, el Pontífice mantendrá un almuerzo privado con las monjas agustinas en el Monasterio de San Antonio de Padua, antes de aterrizar a las 15 horas en la feria del Meeting de Rímini.