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León XIV ofrece una rueda de prensa con periodistas acreditados durante el vuelo de regreso de Francia

León XIV ofrece una rueda de prensa con periodistas acreditados durante el vuelo de regreso de FranciaAFP

León XIV, sobre el caso de Maricarmen: «¿Cuál es el problema del sistema que permite un caso así?»

Durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso de su viaje apostólico a Francia, el Pontífice abordó la especulación inmobiliaria, rehusó calificar de «sistémicos» los abusos en la Iglesia, señaló el desmesurado gasto en armamento, analizó los riesgos de la Inteligencia Artificial y alertó sobre los extremismos en Europa

El Papa León XIV ha concluido su viaje apostólico a Francia haciendo balance de cuatro intensas jornadas, marcadas por momentos como el consuelo a los enfermos en Lourdes y el multitudinario encuentro con 80.000 jóvenes en el estadio de Saint Denis, en París. Durante el habitual diálogo con los periodistas a bordo del avión papal que le llevaba de regreso a Roma, el Santo Padre repasó los principales retos sociales, éticos y eclesiales de la actualidad, sin esquivar ninguna de las cuestiones planteadas.

«Personalmente —ha afirmado el Pontífice antes de responder a las preguntas planteadas—, me he sentido muy bendecido por haber tenido el privilegio de visitar Francia para animar sobre todo a los jóvenes que, obviamente, están buscando algo. Quedó patente en el estadio, aquella noche en la que se reunieron 80.000 jóvenes procedentes de toda Francia, con su entusiasmo, su alegría y el sentido de esperanza que transmitieron, pero sobre todo, creo, que han recibido y que serán capaces de compartir con los demás».

La crisis de la vivienda y la especulación inmobiliaria

A la pregunta de un periodista español sobre la cultura del descarte y el caso de Maricarmen —una mujer de 87 años con movilidad reducida que ha sido desahuciada de su casa Madrid por no poder pagar el alquiler—, el Pontífice urgió a buscar «soluciones más justas para que no sucedan estos casos». Aunque admitió no conocer los pormenores del caso concreto, enfatizó que este drama constituye un claro ejemplo en el que «la Iglesia como comunidad, como seres humanos, aún para personas que no tienen fe, tenemos que buscar soluciones más justas para que no sucedan estos casos».

En su argumentación, el Papa urgió a una movilización inmediata y coordinada: «Me parece que sería un caso donde los vecinos, la comunidad, la parroquia, la diócesis, o el Estado tendría que acercarse a decir ¿cómo es posible que un caso así suceda? ¿Cuál es el problema en el sistema que permite un caso de una anciana, además con discapacidad o con alguna dificultad, ser echada de su casa?».

León XIV profundizó señalando que la Iglesia habla constantemente del descarte y de la justicia para despertar en la sociedad la sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Sin embargo, advirtió de que la escasez y encarecimiento de la vivienda en multitud de países es un desafío de tal magnitud que «solo una parroquia, solo una diócesis o la iglesia misma no podrá solucionar». Por ello, instó a dar un paso más y actuar sobre la raíz estructural: «Creo que ahí hay un desafío grande donde tenemos que quizás exigir también a los líderes políticos, a las autoridades a buscar solución a eso». El Pontífice lamentó que habitualmente se reaccione «solo al momento de emergencia» y reclamó un análisis profundo para determinar «cuál es la causa sistémica de este problema y cómo ayudar».

Abusos en la Iglesia: responsabilidad y curación sin etiquetar el problema de «sistémico»

Cuestionado sobre si cree que los abusos sexuales en la Iglesia son sistémicos, a raíz de la reunión mantenida el día anterior con siete víctimas en Lourdes, León XIV quiso precisar detenidamente los términos del debate.

El Santo Padre comenzó recordando que en dicho encuentro pidió a las víctimas que le ayudaran a transmitir a los demás afectados la firme determinación de la Iglesia de «escuchar y caminar con ellas mientras buscan la curación, reconociendo el dolor causado en sus vidas por situaciones de abuso». En cuanto a la calificación del problema, el Pontífice matizó: «Personalmente, prefiero expresarlo de otra manera, aunque he hablado de algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, en ocasiones, por así decirlo, han actuado de forma abusiva como sistema».

Para el Papa, la distinción fundamental radica en la esencia del problema: «El abuso sexual es, primero y más importante, un problema humano». No obstante, reconoció con dolor que cuando estas conductas suceden en el seno eclesial adquieren una gravedad superior porque «la vida de fe de las personas queda profundamente herida y, a veces, incluso destruida». Por esta razón, reafirmó la «responsabilidad particular de la Iglesia para caminar con ellas y ayudarlas a buscar la curación», asumiendo la parte de responsabilidad de la institución y situándola como un actor indispensable en el proceso de restauración de las víctimas.

La firme y necesaria defensa de la vida

Preguntado sobre si la Iglesia debe traspasar los límites de la laicidad cuando están en juego cuestiones fundamentales como la defensa de la vida, el periodista quiso saber si León XIV considera legítimo intervenir en el debate público sobre el final de la vida y la eutanasia, apelando a la primacía de la conciencia, y si él mismo había cruzado ese límite durante su viaje a Francia. En su respuesta, el Papa remitió a su documento Magnifica Humanitas para explicar el papel que debe desempeñar la Iglesia ante estas cuestiones.

León XIV defendió con rotundidad que la intervención de la Iglesia en el debate público no supone una injerencia partidista: «Cuando la iglesia habla de defender la vida, cuando habla de cuestiones de la doctrina social, no estamos entrando en la política, estamos aplicando el Evangelio a las vidas de las personas». El Pontífice criticó las posturas que, tanto desde la izquierda como desde la derecha, pretenden relegar la fe a la esfera estrictamente privada. Aclaró que su presencia en Francia respondió al mandato de «predicar el Evangelio, predicar la Buena Noticia, para reafirmar lo que dice Cristo» y proclamar la verdad cristiana.

Refiriéndose a su vivencia en el santuario de Lourdes junto a los enfermos y discapacitados, el Santo Padre destacó cómo estas personas encuentran un sentido profundo a sus vidas en medio de la dolencia. Afirmó que la Iglesia busca acompañar y afirmar el valor intrínseco de cada existencia humana, concluyendo con contundencia: «Si eso es política, lo hice, pero no fue para involucrarme en la política francesa, sino para enseñar lo que la Iglesia realmente cree».

León XIV responde a los periodistas

León XIV responde a los periodistasAFP

Rearmamento mundial y denuncia de la industria bélica

A consulta sobre los principios de la doctrina social frente al repunte del odio, la carrera armamentística, la amenaza nuclear esgrimida por algunos mandatarios y el aumento de guerras devastadoras, León XIV pronunció un duro alegato contra la economía de guerra.

«Continuar a armar, a gastar en esa tremenda industria militar [...] Algunos pocos se están enriqueciendo muchísimo con una industria que promueve la guerra», aseveró. Acto seguido, contrapuso el gasto bélico con las necesidades básicas de la población mundial: «¿Cuándo con estos miles de millones de millones de euros o dólares se podría solucionar problemas como el hambre en el mundo, la casa, situaciones de desempleo, etc.?».

El Pontífice alertó de que la pretensión de las potencias de imponerse por el poder en lugar del diálogo aproxima al planeta a un conflicto generalizado. Frente a esto, defendió el deber eclesial de proclamar alternativas: «Una voz que trata de promover los valores de la dignidad humana, de la importancia de la vida, de la posibilidad de quizás gastar más en salud y educación y menos en las armas».

Asimismo, renovó su llamamiento a los dirigentes de Rusia y Ucrania para que se sienten a negociar y pongan fin a «esas guerras que ya no tienen sentido». Aunque admitió que estas proclamas pueden parecer inútiles, garantizó que la Iglesia no callará: «Vamos a seguir hablando, vamos a seguir invitando a ello, vamos a seguir anunciando el Evangelio».

El uso ético de la Inteligencia Artificial

El periodista Justin McLellan inquirió sobre los riesgos existenciales de la Inteligencia Artificial y la responsabilidad de potencias como Estados Unidos y China. El Pontífice aclaró que no se encuentra «en modo pánico» y que «duermo en la noche», pero enfatizó que los avisos de los científicos deben atenderse con rigor. «Limitarse a decir: 'Eso no va a pasar', y hacer la vista gorda, no creo que sea la forma más responsable de abordar la cuestión», aclaró.

Tras señalar las paradojas del sector tecnológico —haciendo mención a los límites técnicos y posturas sobre regulación expresadas por el directivo de NVIDIA—, León XIV detalló la labor de la Comisión de IA creada en el Vaticano a raíz de Magnifica Humanitas. El Papa se mostró «relativamente optimista» en lograr consensos éticos que impidan que esta tecnología «llegue a un punto en el que podría destruir la humanidad o remover la humanidad de la conversación».

Alemania: el futuro de la fe y el freno a los extremismos

Finalmente, ante la pregunta de un informador alemán sobre el declive de practicantes en Alemania, el avance de opciones políticas extremistas y una futura visita papal, León XIV recordó que apenas lleva 15 meses de pontificado y que confía en visitar el país germano próximamente. «Aún no tengo un programa, sigo trabajando en el programa para el próximo año, y el único viaje confirmado es el de la Jornada Mundial de la Juventud en Corea», recordó.

El Santo Padre rechazó de plano que la Iglesia esté en descomposición en el centro de Europa: «Creo que si recuperamos el verdadero espíritu misionero y la forma correcta de actuar, todavía hay muchísimas personas en Alemania que quieren vivir y celebrar su fe cristiana y católica. Por eso soy optimista al respecto, aunque reconozco los problemas y las diversas causas que han afectado duramente a la Iglesia, pero que también han afectado, por así decirlo, a la Iglesia evangélica o protestante de forma muy dura, y han afectado a la sociedad más o menos de la misma manera. Pero espero de verdad poder llegar a estas personas», resaltó.

Respecto a la polarización política y el ascenso de radicalismos de izquierda y derecha que instrumentalizan el hecho religioso, alertó de que tales posturas no reflejan «una expresión auténtica de la cristianidad». En su lugar, contrapuso los valores del Evangelio, orientados al «entendimiento, la compasión y el acompañamiento» en favor del bien común.

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