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El cardenal Mauro GambettiCongreso Eucarístico Internacional

El Vaticano releva al cardenal Gambetti tras un quinquenio de debate sobre su gestión en la basílica de San Pedro

​La Santa Sede hace oficial su nombramiento como arzobispo de Chieti-Vasto tras cinco años en la basílica vaticana, marcados por polémicas sobre su gestión y episodios de profanación del altar mayor

La Santa Sede confirmó este sábado el relevo del cardenal Mauro Gambetti de sus responsabilidades al frente de la basílica vaticana, donde ejercía como vicario general del Papa para la Ciudad del Vaticano, arcipreste de la basílica de San Pedro y presidente de la Fabbrica di San Pietro, la institución de la Curia Romana que gestiona la construcción, conservación, mantenimiento y el decoro de San Pedro. El Santo Padre ha dispuesto su traslado como nuevo arzobispo metropolitano de la archidiócesis italiana de Chieti-Vasto, en sustitución de monseñor Bruno Forte, cuya renuncia por edad fue aceptada en el mismo boletín oficial.

La transición ha quedado acompañada por la controversia en torno al procedimiento de su anuncio. La archidiócesis de Chieti-Vasto convocó en la jornada previa a la publicación del boletín una asamblea extraordinaria para anticipar una comunicación relevante. Diversas informaciones apuntan a que el propio Gambetti habría trasmitido con antelación a los canónigos del templo la fecha exacta del decreto. De confirmarse, la difusión previa de la decisión constituiría una vulneración de las normas sobre el Secreto Pontificio establecidas por Pablo VI.

Los graves episodios que erosionaron su gestión

El traslado pone fin a un lustro en la administración del principal templo de la cristiandad. Gambetti, fraile franciscano conventual e ingeniero mecánico de formación, asumió el cargo entre finales de 2020 y principios de 2021 designado por el Papa Francisco. A lo largo de su mandato impulsó iniciativas que suscitaron debate, como el proyecto de instalar un espacio de restauración en la azotea de la basílica o la creación de espacios de escucha dentro del templo alternativos al sacramento de la confesión.

No obstante, el factor determinante en el desgaste de su figura ha sido la reiteración de graves episodios de profanación y vandalismo en el altar mayor. En junio de 2023, un hombre logró encaramarse desnudo sobre el altar; en febrero de 2025, otro sujeto causó destrozos en los candelabros; y en octubre de ese mismo año, un individuo franqueó los torniquetes de seguridad, subió al Altar de la Confesión y orinó sobre el lugar sagrado a la vista de los fieles. Este último ultraje obligó al Papa a intervenir de inmediato ordenando un rito de reparación penitencial, que el propio Gambetti tuvo que presidir bajo el baldaquino de Bernini para purificar el espacio sagrado.

La respuesta ofrecida por la dirección del templo tras estos episodios también generó división de opiniones. Durante la presentación de los actos del cuarto centenario de la dedicación de la basílica, el cardenal contextualizó los ataques calificándolos de hechos «muy circunscritos» en relación con los más de 20 millones de visitantes anuales que recibe el recinto.

En lugar de revisar las medidas de protección o asumir deficiencias en la custodia de la basílica —que cuenta con entre 40 y 60 personas dedicadas a la vigilancia—, Gambetti rechazó incrementarla para no caer en la «militarización». Además, justificó las profanaciones escudándose en la «fragilidad» de la sociedad actual, en la cultura de emulación generada por los tutoriales de internet e incluso trasladó la responsabilidad a los medios de comunicación, pidiendo la colaboración de la prensa para «extinguir» estas noticias evitándoles difusión.