Píldora anticonceptivaGetty Images

Un estudio relaciona las píldoras anticonceptivas con un mayor número de atracones de comida

La ingesta emocional de alimentos aumentó cuando las mujeres tomaban píldoras anticonceptivas con hormonas

Las píldoras anticonceptivas son uno de los métodos anticonceptivos más utilizados y cuentan con un amplio respaldo científico en cuanto a su seguridad y eficacia. Sin embargo, los investigadores continúan estudiando cómo las hormonas que contienen pueden influir en distintos aspectos de la salud, entre ellos la conducta alimentaria.

Un estudio, publicado en JAMA Network Open ha analizado si existen cambios en los episodios de alimentación emocional a lo largo del ciclo de uso de los anticonceptivos orales combinados.

La investigación hizo un seguimiento de 422 mujeres que ya utilizaban este método anticonceptivo. Durante 49 días consecutivos, las participantes registraron diariamente sus hábitos alimentarios para comprobar si existían diferencias entre los días en los que tomaban píldoras con hormonas y aquellos en los que ingerían comprimidos sin principios activos.

En un envase habitual de anticonceptivos orales combinados, las usuarias toman durante unas tres semanas comprimidos activos con hormonas y, posteriormente, una semana de comprimidos inactivos o placebo.

«Como hicimos un seguimiento diario de las mismas mujeres, pudimos observar cómo cambiaba su alimentación con la exposición hormonal», explica la Dra. Shaunna Clark, coautora del estudio y profesora asociada de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina Naresh K. Vashisht de la Universidad Texas A&M.

Alimentación emocional

Para minimizar la influencia de las diferencias individuales, los investigadores, según detallan en un comunicado, utilizaron un diseño en el que cada participante actuó como su propio control. De este modo, compararon el comportamiento alimentario de cada mujer durante los días en los que tomaba píldoras activas con los días correspondientes a los comprimidos sin hormonas.

Los resultados mostraron un patrón consistente: los episodios de alimentación emocional —definidos como la tendencia a comer en respuesta a emociones negativas más que al hambre— fueron más frecuentes durante los días en los que las participantes tomaban las píldoras con hormonas que durante los días de comprimidos inactivos.

Los autores subrayan, no obstante, que el estudio identifica una asociación y no demuestra una relación de causa y efecto. Además, consideran que serán necesarias nuevas investigaciones para comprender qué mecanismos hormonales podrían explicar estas diferencias y si los resultados se mantienen en otros grupos de mujeres o con distintos tipos de anticonceptivos.

Apareció este patrón:

  • Durante dos ciclos completos de pastillas
  • en la muestra completa de 422 mujeres
  • y en un subconjunto de mujeres con trastorno por atracones diagnosticado

Clark afirma que los resultados se mantuvieron incluso después de tener en cuenta el estado de ánimo negativo, lo que sugiere que el cambio no se explicaba completamente por el malestar emocional. «Eso nos indica que las propias hormonas pueden estar desempeñando un papel, en lugar de que esos cambios estén impulsados por el estado de ánimo u otros factores», dijo.

No es igual en todas las mujeres

Los investigadores destacan que los resultados reflejan una tendencia observada en el conjunto de las participantes, pero no significa que todas las mujeres experimenten cambios en su conducta alimentaria al tomar anticonceptivos orales.

Las 422 participantes, con edades comprendidas entre el final de la adolescencia y la edad adulta temprana, utilizaban el mismo tipo de anticonceptivo oral combinado monofásico, que mantiene una dosis constante de hormonas durante los días en los que se toman los comprimidos activos.

«Las participantes tenían edades comprendidas entre la adolescencia tardía y la edad adulta temprana, y todas utilizaban el mismo tipo de píldora, anticonceptivos orales combinados monofásicos, que proporcionan una dosis constante de hormonas durante los días en que se toma la píldora», explica la Dra. Shaunna Clark, integrante del equipo de investigación dirigido por la Dra. Kelly Klump, de la Universidad Estatal de Michigan.

El diseño del estudio permitió comparar los cambios experimentados por cada participante a lo largo de su propio ciclo de anticonceptivos, lo que mostró que la alimentación emocional podía variar en función de la exposición hormonal, aunque con una intensidad diferente entre unas mujeres y otras.

«Estos hallazgos muestran un patrón a nivel grupal, pero las respuestas individuales pueden variar», subraya Clark.

Los autores insisten en que el estudio no demuestra que las píldoras anticonceptivas provoquen episodios de atracones, sino que identifica una asociación entre la exposición a las hormonas de los anticonceptivos y un aumento de la alimentación emocional.

Además, analizaron otros factores que podrían influir en este comportamiento y comprobaron que las preocupaciones relacionadas con el peso corporal no variaban en función del tipo de comprimido consumido. Los cambios en el estado de ánimo, por su parte, fueron menores y mucho menos consistentes que los observados en la conducta alimentaria.

Según los investigadores, estos resultados sugieren que el efecto observado podría estar más relacionado con la regulación del comportamiento alimentario que con un empeoramiento general del estado de ánimo o de la percepción de la imagen corporal.