La creatina ha dejado de ser «un suplemento de gimnasio»
Por qué los expertos recomiendan tomar creatina, aunque no se haga ejercicio
La creatina ha dejado de ser «un suplemento de gimnasio» para convertirse en una herramienta útil también en etapas de poco entrenamiento: semanas de trabajo intenso, recuperación, falta de tiempo o simplemente una vuelta progresiva al movimiento. Es precisamente es esos momentos de transición, cuando el cuerpo aún responde más a la agenda que al entrenamiento, es cuando la creatina se perfila como un aliado práctico. Su consumo no requiere rutinas exigentes y su uso continuado se adapta a objetivos realistas como mantener la energía, preservar la masa muscular y sentar las bases para la vuelta a hábitos saludables.
«La creatina es una de las ayudas ergogénicas con mayor respaldo científico», afirma el doctor Álvaro Campillo, cirujano general y digestivo del Hospital General Universitario J. M. Morales Meseguer (Murcia) y asesor médico de Kobho Labs. Según explica, su principal valor reside en la constancia: «Integrada de forma regular, contribuye a que el organismo disponga de más recursos energéticos a nivel celular y a que la vuelta al entrenamiento —o incluso el inicio— sea más eficiente».
En la misma línea, el doctor Aurelio Rojas, cardiólogo en los hospitales malagueños HM El Pilar y HLA El Ángel y también asesor médico de Kobho Labs, subraya que el objetivo no es lograr resultados inmediatos, sino mantener un músculo funcional que favorezca la salud metabólica. «No hay que olvidar que se trata de una sustancia que produce nuestro propio cuerpo y que aporta beneficios relevantes en la salud ósea, la función cognitiva y otros ámbitos. Un músculo funcional protege el metabolismo y el corazón, además de ayudar a prevenir la sarcopenia», señala.
Aunque se asocia al rendimiento deportivo, la creatina –por su papel en la disponibilidad de energía celular– se ha consolidado como un recurso especialmente interesante en periodos donde el ejercicio es irregular o todavía no existe una rutina estable. Es decir: tiene sentido antes del gimnasio, no solo para el gimnasio. En un arranque de año con menos actividad, la clave para sentirse bien y en forma está en elegir hábitos de base, sostenibles y con lógica fisiológica: nutrición, sueño, movimiento progresivo… y suplementación con criterio, y en esto la creatina es uno de los suplementos más seguros y estudiados y sobre los que más evidencia científica existe acerca de sus resultados.
Personas sedentarias
En personas sedentarias o con poca actividad, la creatina, de acuerdo con los expertos médicos de Kobho Labs, ayuda a mantener la masa muscular, especialmente a partir de los 45 años, cuando empieza a perderse de forma progresiva. «Y también optimiza capacidades como la memoria, la atención y la toma de decisiones. Ayuda a mantener la claridad mental y el enfoque durante el ejercicio, sobre todo en situaciones de alta demanda física o fatiga. Por eso las personas que toman este suplemento y practican deporte, mucho más si son disciplinas de fuerza, van a ver multiplicados los resultados. También es muy aconsejable en mujeres en fase de menopausia, personas con dietas bajas en proteína animal, personas de avanzada edad que quieren mantener el músculo y la fuerza, y etapas de alta demanda física o cognitiva», describe el doctor Campillo.