Los chalecos de peso buscan compensar la carga corporal disminuida tras la pérdida de kilos.
Por qué a partir de los 65 años deberías usar un chaleco lastrado para perder peso
Los chalecos de peso buscan compensar la carga corporal disminuida tras la pérdida de kilos
Un estudio reciente ofrece una señal alentadora para quienes buscan bajar de peso sin comprometer su salud ósea, en especial los adultos mayores, un grupo particularmente vulnerable a la pérdida de masa muscular y densidad mineral ósea.
La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Aging, analiza si el uso de chalecos lastrados –prendas que añaden peso externo equivalente al que se pierde durante un proceso de adelgazamiento– puede mitigar los efectos adversos asociados a la reducción de peso en personas mayores.
Estos chalecos buscan compensar la carga corporal disminuida tras la pérdida de kilos, lo que podría ayudar a evitar la desaceleración metabólica y contribuir al mantenimiento del peso perdido. Además, su uso apunta a preservar la masa muscular y la densidad ósea, factores clave para reducir el riesgo de fracturas y discapacidad en la vejez.
El estudio fue liderado por Jason Fanning, profesor asociado de ciencias de la salud y el ejercicio, quien analizó datos del programa INVEST in Bone Health de la Universidad de Wake Forest. El ensayo clínico aleatorizado y controlado, dirigido por su colega Kristen Beavers, evaluó durante un año si el uso de un chaleco lastrado podía preservar la densidad mineral ósea en un contexto de pérdida de peso.
Así se hizo el estudio
Los participantes se dividieron en tres grupos: uno que combinó pérdida de peso con el uso de chaleco lastrado (utilizado al menos ocho horas al día), otro que siguió únicamente un programa de adelgazamiento y un tercero que sumó entrenamiento de resistencia al plan de pérdida de peso.
Los resultados revelaron diferencias significativas. En el grupo que utilizó chaleco lastrado, pasar más tiempo de pie o caminando se asoció con cambios positivos en la densidad mineral ósea. En contraste, en el grupo que solo perdió peso, permanecer más tiempo en posición vertical mostró efectos negativos en este indicador. Por su parte, en el grupo que combinó pérdida de peso y entrenamiento de resistencia, el tiempo en posición vertical no tuvo impacto significativo sobre la densidad ósea.
Según los investigadores, el mayor tiempo de pie o en movimiento podría incrementar la carga efectiva del chaleco, potenciando sus beneficios sobre el tejido óseo. Los resultados fueron considerados lo suficientemente prometedores como para que el equipo de INVEST diseñe un nuevo estudio que analizará si fomentar una mayor movilidad diaria aumenta la eficacia del chaleco en la preservación de la masa ósea.
«Si vamos a colocar chalecos a las personas, necesitamos entrenarlas para que se levanten y se muevan», señaló Fanning, quien también encabeza otra investigación sobre el impacto del movimiento en el dolor de la artritis. «Un chaleco puede ser una gran herramienta. Pero, como cualquier herramienta, no va a hacer el trabajo por ti».