La presión arterial tiene un patrón diario
Diez consejos eficaces para mantener a raya la presión arterial
La hipertensión arterial representa una amenaza para la salud pública global, ya que afecta a uno de cada tres adultos en el mundo. Esta dolencia, considerada un factor determinante en numerosos trastornos graves como infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardiaca y daño renal, ha sido objeto del primer informe global publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el que se detallan sus consecuencias devastadoras a escala planetaria.
Si bien el envejecimiento y la predisposición genética son factores que pueden incidir en su aparición, existen otros elementos modificables que también incrementan el riesgo. Entre ellos destacan una dieta rica en sal, el sedentarismo y un consumo excesivo de alcohol. Estas variables, que forman parte de los hábitos de vida cotidianos, pueden corregirse con intervenciones oportunas.
En palabras del director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, «aunque la hipertensión puede controlarse de manera efectiva mediante unos medicamentos simples y de bajo costo, solamente una de cada cinco personas con hipertensión arterial la tiene bajo control». El responsable del organismo internacional lamentó que «los programas de control siguen sin recibir la atención que merecen, apenas se les da prioridad y su financiación está muy por debajo de lo necesario», subrayando así la falta de inversión en una estrategia sanitaria que podría salvar millones de vidas.
Ante esta realidad, los expertos insisten en la importancia de adoptar un estilo de vida saludable que permita prevenir o al menos retrasar la necesidad de recurrir a tratamientos farmacológicos. En esta línea, médicos de la Clínica Mayo han identificado una serie de recomendaciones prácticas que pueden contribuir significativamente al descenso y mantenimiento de una presión arterial normal.
Diez recomendaciones
En primer lugar, perder peso es fundamental. La presión arterial suele elevarse al aumentar de peso y, además, el sobrepeso puede derivar en apnea del sueño, lo que a su vez agrava el problema. En paralelo, la actividad física regular, con al menos 30 minutos diarios de ejercicio moderado, ayuda a mantener bajo control la tensión.
Seguir una dieta equilibrada es otra de las claves. Incluir en la alimentación frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa, al tiempo que se reducen las grasas saturadas y el colesterol, resulta beneficioso. Asimismo, moderar el consumo de sal es esencial, ya que incluso una leve disminución del sodio puede tener efectos positivos sobre la salud cardiovascular.
En cuanto al alcohol, su consumo debe limitarse a una copa diaria en el caso de las mujeres y dos para los hombres. El abandono del tabaco también se considera crucial, dado que cada cigarrillo provoca un aumento inmediato de la presión arterial y agrava el riesgo de enfermedad cardiaca.
Un descanso nocturno adecuado –dormir al menos seis horas de forma ininterrumpida– constituye otra medida preventiva importante. A esto se suma la necesidad de gestionar el estrés, que, si se vuelve crónico, puede convertirse en un detonante de hipertensión.
Por último, el control regular de la tensión arterial en el entorno doméstico permite evaluar la eficacia de los tratamientos y cambios adoptados. Contar con el respaldo de familiares y amigos, además, se revela como un factor determinante en el éxito de cualquier estrategia terapéutica o preventiva.
En suma, adoptar una actitud proactiva frente a la hipertensión mediante cambios sostenidos en el estilo de vida puede no solo mejorar la calidad de vida individual, sino también aliviar la carga asistencial y económica que esta afección representa para los sistemas de salud.