Limpieza de rostro

Una rutina de limpieza bien hecha empieza siempre desmaquillando las áreas más sensibles de la caraGetty Images

Cómo desmaquillar el rostro para combatir los gérmenes y no deshidratar la piel

Una rutina de limpieza bien hecha empieza siempre desmaquillando las áreas más sensibles de la cara

Una rutina de limpieza eficaz comienza por las zonas más delicadas del rostro. Labios, párpados y contorno de ojos requieren una atención especial debido a la finura de su piel, que exige productos específicos y fórmulas respetuosas. Así lo explica Pilar Gaudí, cosmetóloga, facialista y directora de los centros Nina Merli, quien detalla las claves para lograr un desmaquillado correcto y verdaderamente efectivo.

Según la experta, un buen desmaquillador debe cumplir tres requisitos fundamentales: ser suave para no dañar la barrera cutánea, contar con un alto poder de arrastre y mantener un pH ligeramente ácido que ayude a combatir gérmenes sin deshidratar la piel. Estas características están presentes tanto en los productos bifásicos como en el agua micelar, ambos formulados con una combinación de base acuosa y oleosa.

«La diferencia es que el agua micelar contiene una proporción menor de base aceitosa, lo que la hace más fresca y adecuada para pieles sensibles. El bifásico, en cambio, es más potente y elimina con rapidez maquillajes waterproof y de larga duración», explica Gaudí.

Paso a paso

Gaudí detalla el procedimiento adecuado. El primer paso consiste en aplicar el desmaquillante en un disco de algodón en cantidad suficiente para evitar la fricción. «Es importante no frotar ni arrastrar el producto, sino permitir que actúe», señala.

Se recomienda utilizar un algodón distinto para cada ojo, deslizándolo suavemente desde el lagrimal hacia el exterior, con ligeros toques y sin ejercer presión. «El desmaquillador actúa como un imán, atrapando restos de cosméticos y suciedad sin apenas esfuerzo», añade.

En el caso de maquillajes resistentes al agua o de mayor intensidad, conviene dejar el algodón unos segundos sobre la zona antes de retirarlo.

Para los labios, el procedimiento es similar: desmaquillar con suavidad y, si quedan restos puntuales, recurrir a un bastoncillo impregnado en producto para eliminarlos con precisión.

Más allá del agua micelar

Aunque el agua micelar y los desmaquillantes bifásicos son aliados habituales en la rutina facial, la especialista advierte que no sustituyen una limpieza completa. «En situaciones de emergencia, como un viaje, pueden ser útiles, pero no deben considerarse productos ‘todo en uno’ capaces de limpiar, hidratar, tonificar y desmaquillar al mismo tiempo», subraya.

Gaudí insiste en que estos productos no eliminan totalmente el maquillaje, sino que lo diluyen, pudiendo dejar una fina capa de residuos sobre la piel. Además, el nivel de hidratación y tonificación que aportan resulta insuficiente para determinados tipos cutáneos. «Para que la rutina sea realmente perfecta, es imprescindible completar todas las fases de limpieza», concluye.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas