Dolor articulaciones
El frío pone a prueba tus articulaciones: así puedes proteger huesos y músculos este invierno
Con la bajada de las temperaturas, muchas personas notan las articulaciones más rígidas, pesadas o con mayor incomodidad, especialmente al levantarse por la mañana o al iniciar el movimiento. El frío, la humedad y la reducción de la actividad física típica del invierno pueden afectar al confort articular y a la movilidad diaria.
«El frío provoca una vasoconstricción de los pequeños vasos sanguíneos y una menor elasticidad de los tejidos blandos, lo que se traduce en sensación de rigidez y aumento de molestias en personas con cierta sensibilidad articular. Por eso el cuidado diario y unos hábitos adecuados pueden marcar la diferencia en cómo nos sentimos durante el invierno», explica el Dr. José Luis Castilla Cubero, especialista en medicina física y rehabilitación, y colaborador de Marnys.
Para minimizar las molestias, los expertos recomiendan mantener una actividad física moderada y regular: caminar, ejercicios suaves en casa o actividades de bajo impacto como bicicleta estática, natación cubierta o yoga, junto con un buen calentamiento y estiramientos.
Un avance lento pero constante siempre será mejor que exigirnos en exceso y acabar teniendo que parar de nuevoTriatleta, pentatleta, entrenadora
«Uno de los errores más frecuentes es querer volver al punto donde lo dejamos antes de las fiestas, sin respetar que el cuerpo ha perdido adaptación», explica Ruth Gómez, triatleta, pentatleta, entrenadora y colaboradora de Marnys: «Hay que subir el nivel de entrenamiento de forma progresiva, empezando con menos intensidad y menos volumen, y escuchando las señales del cuerpo».
Recomendaciones para deportistas
- Incrementar el tiempo o la intensidad del ejercicio no más de un 10–15% por semana
- Alternar días de mayor carga con jornadas de recuperación activa o descanso.
- Prestar atención a molestias persistentes en rodillas, caderas, hombros o espalda y consultar a un profesional si no remiten.
También es importante abrigarse por capas y cuidar las articulaciones sensibles, evitar cambios bruscos de temperatura, mantener una hidratación adecuada incluso en los días fríos, y cuidar la alimentación. «Cada kilo extra supone una carga adicional para rodillas, caderas y columna. Una dieta rica en frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables, junto con un peso controlado, es clave para el confort articular a largo plazo», recuerda el Dr. Castilla.
Apoyo nutricional
En este contexto de cuidado integral, algunas personas incorporan apoyo nutricional específico. «En determinados casos, pueden tener interés fórmulas que aporten colágeno, ácido hialurónico, vitaminas y minerales», apunta el especialista. En este sentido, Artrohelp Marine combina 10 gramos de colágeno marino hidrolizado con ácido hialurónico, glucosamina, condroitina, vitaminas y minerales, y está pensado para el cuidado de huesos y articulaciones. Por su parte, Condrohelp ofrece una fórmula avanzada que incluye colágeno hidrolizado y ácido hialurónico, componentes esenciales de los tejidos conectivos como tendones y ligamentos.
«El uso de complementos debe hacerse de forma informada y, cuando sea posible, con la orientación de un profesional sanitario. No sustituyen a una dieta equilibrada ni a las indicaciones de un profesional sanitario, pero pueden ser un aliado más para cuidar huesos y articulaciones frente a las bajas temperaturas», concluye el Dr. Castilla.