Los beneficios de beber agua tibia para la salud
Beber agua tibia, un hábito sencillo con efectos positivos en la salud
El consumo de agua tibia en ayunas o a lo largo del día es una práctica con una larga tradición, especialmente en sistemas médicos orientales como el ayurvédica o la medicina tradicional china. En Occidente, su uso ha sido menos sistemático, aunque en los últimos años ha ganado popularidad por sus posibles beneficios para la salud.
El doctor Alberto Sanagustín explica que cuando se habla de agua tibia se hace referencia a aquella que se encuentra ligeramente por encima de la temperatura corporal, entre los 37 y 40 grados centígrados. A partir de esa temperatura ya se considera agua caliente, y superar los 70 grados puede resultar peligroso por el riesgo de lesiones en la boca. Este tipo de agua no debe confundirse con la utilizada para infusiones, sino con agua simplemente templada.
Según el especialista, el principal beneficio del consumo de agua tibia —y del agua en general— es la hidratación. Mantener un nivel adecuado de agua en el organismo es esencial para que las reacciones bioquímicas y el metabolismo funcionen de forma correcta y saludable.
En el caso concreto del aparato digestivo, beber agua tibia en ayunas puede ayudar a activar el tubo digestivo a primera hora del día. Este estímulo favorece el movimiento de los alimentos a través del estómago y los intestinos, facilita la digestión y puede ser útil en casos de estreñimiento, ya que ablanda las heces y mejora el tránsito intestinal. No obstante, el doctor subraya que tan importante como beber agua por la mañana es mantenerse bien hidratado durante todo el día.
Otro de los beneficios atribuidos a esta práctica es la desintoxicación del organismo. El agua tibia puede facilitar la eliminación de productos de desecho a través de la orina o el sudor. Sin embargo, Sanagustín recuerda que el cuerpo ya cuenta con mecanismos eficaces para eliminar toxinas mediante el riñón, el hígado, el aparato digestivo y la piel, y que no existe evidencia científica sólida que demuestre que el agua tibia sea significativamente más eficaz que el agua a temperatura ambiente. En este sentido, recomienda ajustar su consumo a las preferencias y sensaciones personales.
En cuanto a la circulación, la ligera elevación de la temperatura del agua puede provocar una vasodilatación de los vasos sanguíneos, lo que facilita el flujo de la sangre y resulta beneficioso para la salud cardiovascular. A esto se suma el efecto positivo de la hidratación sobre los procesos fisiológicos normales del organismo.
El especialista también señala que el agua tibia puede contribuir a la pérdida de peso por varios motivos: requiere un pequeño gasto energético para igualar su temperatura con la corporal, produce sensación de saciedad —especialmente si se consume antes de las comidas— y ayuda a evitar la confusión entre sed y hambre, lo que puede reducir la ingesta de alimentos.
El consumo de agua tibia puede tener un efecto calmante y relajante sobre la musculatura, lo que ayuda a aliviar dolores musculares, calambres, molestias abdominales y dolores menstruales. Este efecto se ve reforzado por la mejora del flujo sanguíneo asociada a la vasodilatación.
Beber agua tibia también puede contribuir a mejorar la salud de la piel. Según los especialistas, uno de los principales factores es la hidratación, fundamental para el correcto funcionamiento del metabolismo cutáneo y del organismo en general. Una piel bien hidratada tiende a mostrarse más elástica, suave y con mejor aspecto.
A ello se suma el efecto de la temperatura del agua. Al ser ligeramente superior a la corporal, el agua tibia favorece la vasodilatación de los vasos sanguíneos, lo que mejora la circulación y facilita una mayor llegada de oxígeno y nutrientes a la piel. Este proceso contribuye a que la piel se mantenga más saludable.
Por otro lado, el consumo de agua tibia puede ayudar a aliviar el estrés y mejorar el estado de ánimo. La hidratación adecuada favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso, mientras que la vasodilatación asociada a la temperatura del agua tiene un efecto calmante y relajante a nivel muscular.
Esta combinación puede generar una sensación general de mayor calma y bienestar. En este sentido, beber un vaso de agua tibia antes de acostarse puede ayudar a la relajación y facilitar la conciliación del sueño, especialmente en personas que presentan tensión o estrés al final del día.
Aunque beber agua tibia en ayunas puede aportar ciertos beneficios, los especialistas coinciden en que la clave sigue siendo una hidratación adecuada y constante, más allá de la temperatura del agua.