Sergio Fernández

Sergio FernándezJavier Ocaña

Sergio Fernández, referente en desarrollo personal: «Querer ser útil es una decisión que cambia tu vida»

El referente en desarrollo personal, profesional y financiero publica Los 10 poderes para diseñar tu vida

El referente en desarrollo personal, profesional y financiero Sergio Fernández sostiene en su libro Los 10 poderes para diseñar tu vida, (Ed. Planeta), que las personas ya poseen el conocimiento necesario para resolver la mayoría de sus problemas, aunque no acceden a él por miedo, desconocimiento o falta de conciencia.

El libro plantea un enfoque práctico para recuperar el control de la propia vida, dejando atrás el victimismo y las excusas. Según el autor, alcanzar una vida plena exige atender de manera equilibrada áreas clave como la salud, la economía y las relaciones personales. En este sentido, subraya que nadie puede decidir por nosotros, por lo que asumir la responsabilidad individual se convierte en una condición imprescindible.

A través de diez «poderes», Fernández aborda cuestiones esenciales como el autoconocimiento, la confianza personal, la salud física y emocional, los vínculos familiares y de pareja, la espiritualidad, el propósito vital, la carrera profesional y la libertad financiera. El autor destaca la importancia de sanar experiencias de la infancia, transformar el relato interno, trabajar en equipo, cuidar la energía personal y comprender el dinero como una herramienta para alcanzar libertad, no como un fin en sí mismo.

–En el libro asegura que ya tenemos el conocimiento para resolver la mayoría de nuestros problemas, pero no accedemos a él. ¿Qué es lo que nos lo impide?

–Casi todas las buenas preguntas no tienen una respuesta única. De hecho, diría que probablemente hay varios factores. El primero es la distracción. Yo te diría que vivimos distraídos. Estamos prestando atención permanentemente a cuestiones que no tienen ninguna relevancia en nuestra vida. De hecho, hablar de cuestiones que, insisto, no tienen relevancia en nuestra vida se ha convertido en un deporte habitual. Es decir, estamos comentando deportes, política, cosas que se escapan de nuestro círculo de influencia. Estamos distraídos.

Lo siguiente es que tenemos desconocimiento de que existen soluciones. Tenemos lo que en psicología llaman «indefensión aprendida». Decimos: «Me duele un tobillo. Bueno, pues qué le vamos a hacer» o «gano poco, pero gano como el vecino, qué le vamos a hacer». Tenemos indefensión aprendida.

Y luego, por otro lado, hablo de esto que suena etéreo, pero desde la teoría de sistemas: el sistema utiliza dos estrategias para mantenernos fuera de ese conocimiento, que son el miedo y la ignorancia. Por un lado, estamos permanentemente bombardeados con miedo. Incluso en el sector del desarrollo personal muchas personas venden con miedo: «Si no haces esto te quedas fuera, si no haces esto te lo pierdes». Los medios de comunicación también viven en gran parte del miedo: que si se descarrila un tren, que si te vas a quedar sin pensiones… Ese miedo nos paraliza y hace que no busquemos soluciones.

Y la otra estrategia es la ignorancia. Si pongo mucha información irrelevante alrededor de la relevante, la persona media no sabe distinguir qué es importante. No es censura directa, pero sí una saturación de información que genera ruido.

En resumen, distracción, miedo e ignorancia. Seguramente habría más factores pero yo creo que esos son los principales.

Sergio Fernández

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–Esto enlaza con la necesidad de «contarse verdad radical» ¿por qué cree que mirar hacia dentro y asumir esa verdad resulta tan incómodo?

–Porque la verdad te obliga a moverte. Yo tengo miles de alumnos cada año y una de las cosas que les pido al empezar es: «cuéntate la verdad. Aunque no puedas hacer nada, cuéntate la verdad».

Porque la vida, en contra de lo que dicen muchos libros de autoayuda, a veces es dura y hay que aguantar tormentas. Pero el problema de contarse la verdad es que, una vez lo haces, ya no puedes quedarte igual. Sabes que tienes que actuar. Todos hemos tenido ese momento de decir: «tengo que cambiar de trabajo» o «tengo que terminar esta relación». Lo sabes. Y a veces tardas meses o años en hacerlo. Porque no queremos mover ficha. Preferimos no contarnos la verdad. Porque si lo hacemos, tenemos que actuar.

–Afirma en el libro que muchas personas viven atrapadas en el victimismo y la culpa hacia otros. ¿Qué primer paso práctico recomendaría para «desintoxicarse» de esa mentalidad?

–Hay algo que es un deporte nacional: buscar culpables. A veces es el jefe, el vecino, la pareja. Pero también los padres, la vida misma, Dios o la mala suerte. El problema de poner la responsabilidad fuera es que no puedes actuar. Si tu jefe es el culpable de tu sueldo, entonces dependes de él.

Además, estar mal es cómodo. Esto es políticamente incorrecto, pero es verdad. Estar mal es cómodo porque no tienes que tomar decisiones ni cambiar. El cerebro quiere ahorrar energía. Por eso, el primer paso es darse cuenta de que puedes estar mejor y decidir moverte.

–También comenta que muchos problemas del adulto están en la infancia. ¿Cómo puede alguien identificarlo?

–Es fácil: en los problemas que se repiten. Relaciones que fracasan siempre de la misma manera, conflictos laborales repetidos… Eso suele venir de la infancia.

Nadie tuvo la infancia perfecta. Sanar es tomar conciencia, aceptar lo que fue y entender que no pudo ser de otra manera. A partir de ahí empiezan los cambios.

–Sostiene que las relaciones de pareja no van del otro, sino de uno mismo. ¿Qué cambio de mentalidad suele resultar más difícil de aceptar en pareja?

–Entender que el otro no está para hacerte feliz, sino para hacerte consciente. Nada externo puede darte felicidad permanente. El problema es el modelo romántico de películas, música y cultura, que nos ha vendido la idea de «sin ti no soy nada». Y eso no es real.

–También define el propósito como ser útil y servir a otros. ¿Cómo descubrirlo si alguien cree que no tiene talento?

–Talento y propósito son cosas distintas. El talento es lo que se te da bien. El propósito es ser útil. Y ser útil es una decisión. Hoy mismo puedes ser útil a alguien. Cuando una persona adopta esa actitud, su vida cambia.

–Cuando habla de libertad financiera dice que la verdadera riqueza es el tiempo. ¿Por dónde empezar?

–Lo primero por saber que es posible. Lo segundo, ganar más. Luego tener un plan a largo plazo, ahorrar, invertir y, sobre todo, invertir en uno mismo para aumentar ingresos. Cuando ganas más, no gastas más y empiezas a invertir, generas ingresos recurrentes. Y eso te da tiempo.

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