La experiencia con hongos alucinógenos puede tener efectos visibles en el cerebro semanas despuésGetty Images

Tomar hongos alucinógenos puede provocar cambios en el cerebro que duran hasta un mes

Un mes después, las pruebas de imagen revelaron cambios en las vías neuronales

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y el Imperial College London ha evidenciado que una sola dosis de psilocibina —el compuesto psicodélico presente en los hongos alucinógenos— puede provocar cambios anatómicos en el cerebro que se prolongan hasta un mes después de su administración.

La investigación, publicada el 5 de mayo en la revista Nature Communications, se llevó a cabo con 28 voluntarios sanos sin experiencia previa con psicodélicos. Aunque el trabajo no se centró en pacientes, sus resultados podrían ayudar a explicar los efectos terapéuticos de la psilocibina en trastornos como la depresión, la ansiedad o las adicciones.

Los científicos observaron que la sustancia induce cambios temporales en la llamada «entropía» cerebral, es decir, la diversidad de la actividad neuronal. Este aumento se relaciona con procesos de introspección psicológica, lo que sugiere que la propia experiencia psicodélica desempeña un papel clave en los beneficios a largo plazo.

Durante el experimento, una dosis elevada de psilocibina generó un incremento notable de la entropía en las horas posteriores a su consumo. Ese aumento se correlacionó con mayores niveles de introspección al día siguiente, y, a su vez, con mejoras en el bienestar reportadas un mes después.

«Psicodélico significa «que revela la psique» o que la hace visible», explicó la autora principal, Robin Carhart-Harris, profesora de Neurología en la UCSF quien añade: «Nuestros datos demuestran que estas experiencias de introspección psicológica se relacionan con una cualidad entrópica de la actividad cerebral y cómo ambas influyen en las mejoras posteriores de la salud mental. Esto sugiere que el viaje psicodélico —y sus correlatos en el cerebro— es un componente clave del funcionamiento de la terapia psicodélica».

Así se hizo el estudio

El diseño del estudio, según explican sus autores en un comunicado, incluyó varias fases. Inicialmente, los participantes recibieron una dosis de 1 miligramo de psilocibina, considerada placebo, mientras su actividad cerebral era monitorizada mediante electroencefalografía (EEG). Posteriormente, se evaluaron su bienestar, capacidad cognitiva e introspección mediante resonancia magnética funcional (RMf) e imágenes de tensor de difusión (ITD).

Un mes después, los mismos sujetos recibieron una dosis de 25 miligramos, suficiente para inducir una experiencia psicodélica intensa. Durante ese proceso, los investigadores repitieron las mediciones, lo que permitió comparar los efectos entre ambas condiciones.

Los resultados mostraron que, apenas 60 minutos después de la dosis alta, el EEG registró un aumento significativo de la entropía, indicando que el cerebro procesaba más información bajo los efectos de la sustancia.

Además, un mes después, las pruebas de imagen revelaron cambios en las vías neuronales, que aparecían más densas y con mayor integridad. Según los autores, este hallazgo contrasta con los procesos habituales de envejecimiento cerebral, aunque advierten que se necesitan más estudios para interpretar su alcance.

En cuanto a la experiencia subjetiva, 27 de los 28 participantes describieron el episodio como el estado de conciencia más inusual de sus vidas, mientras que el restante lo situó entre los cinco más intensos. También reportaron una mayor comprensión psicológica tras la dosis alta en comparación con el placebo.

Las evaluaciones posteriores reflejaron mejoras en el bienestar a las dos y cuatro semanas, así como un mejor rendimiento en pruebas de flexibilidad cognitiva al mes.

«La psilocibina parece flexibilizar los patrones estereotipados de actividad cerebral y brindar a las personas la capacidad de revisar patrones de pensamiento arraigados», señaló Taylor Lyons, investigadora del Imperial College London y primera autora del estudio. «El hecho de que estos cambios se correlacionen con una mayor introspección y un mayor bienestar es especialmente alentador».

El análisis también mostró que los participantes con mayores aumentos de entropía cerebral fueron los que experimentaron niveles más altos de introspección y bienestar en el seguimiento. Los investigadores concluyen que este proceso introspectivo podría ser el motor de las mejoras observadas.

Estos hallazgos abren la puerta a optimizar el uso terapéutico de la psilocibina, por ejemplo, ajustando las dosis para favorecer los niveles de actividad cerebral asociados a beneficios psicológicos.

«Ya sabíamos que la psilocibina podía ser útil para tratar enfermedades mentales», afirmó Carhart-Harris. «Pero ahora entendemos mucho mejor cómo».