Piernas en la pared para reducir el riesgo de infartosGetty Images

Cinco hábitos diarios que pueden ayudar a reducir el riesgo de infarto

Los expertos recuerdan la importancia de mantener una alimentación equilibrada, la hidratación y evitar el sedentarismo

Andrew y Samara, una pareja de nutricionistas certificados y creadores de contenido conocida en redes sociales bajo la marca @thehealthytrainers, propone cinco sencillos hábitos que pueden incorporarse a la rutina diaria para cuidar la salud cardiovascular.

Los especialistas recuerdan que estas recomendaciones no sustituyen ningún tratamiento médico y deben entenderse como medidas de prevención. La salud cardiovascular, señalan, está estrechamente relacionada con los hábitos cotidianos: mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física —como caminar o hacer ejercicio durante unos 30 minutos al día— y dormir entre siete y ocho horas.

A estas pautas generales añaden cinco recomendaciones concretas.

1. Ponerse de puntillas

El primer consejo consiste en elevar los talones y mantenerse de puntillas durante unos 30 segundos cada hora. Según Andrew y Samara, este movimiento activa la musculatura de las pantorrillas y favorece el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón.

Aunque en redes sociales se suele describir a los músculos de la pantorrilla como un «segundo corazón», esta expresión es una forma divulgativa de referirse al papel que desempeñan estos músculos en la circulación venosa.

2.Hidratación constante

El segundo hábito es beber pequeños sorbos de agua de forma regular, aproximadamente cada 60 o 90 minutos. La idea, explican, es mantener una hidratación constante a lo largo del día en lugar de concentrar una gran cantidad de agua en un único momento.

Por eso, consideran más recomendable repartir la ingesta de líquidos durante la jornada que beber grandes cantidades de una sola vez.

3. Ducha con agua fría en las piernas

Otra de sus recomendaciones es aplicar agua fría sobre las piernas por la mañana. El frío provoca una contracción temporal de los vasos sanguíneos, seguida de una dilatación cuando la piel recupera su temperatura.

Los creadores de contenido relacionan esta respuesta vascular con una sensación de bienestar y apuntan también a un posible efecto sobre la tensión muscular. Sin embargo, esta práctica no debe presentarse como un tratamiento para prevenir un infarto ni como sustituto de las medidas de prevención cardiovascular con evidencia científica.

4. Mover las piernas

Para Andrew y Samara, uno de los hábitos más importantes es evitar pasar demasiado tiempo seguido sentado.

Su recomendación es levantarse al menos cada 30 minutos, aunque solo sea durante un minuto, para ponerse de pie, caminar o realizar algún movimiento. Interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo puede ayudar a mejorar la respuesta de la glucosa y otros parámetros metabólicos frente a permanecer sentado durante mucho tiempo.

La clave está, por tanto, en introducir pequeños momentos de movimiento a lo largo de la jornada, especialmente cuando el trabajo o las actividades diarias obligan a permanecer sentado durante horas.

5. Elevar las piernas

El último consejo consiste en elevar las piernas por encima del nivel del corazón durante unos 15 minutos. Esta posición puede favorecer el retorno venoso y ayudar a reducir la sensación de pesadez o la acumulación de líquido en las extremidades inferiores.

La gravedad facilita el retorno de la sangre hacia el tronco cuando las piernas permanecen elevadas, aunque este ejercicio no debe confundirse con una medida específica para prevenir un infarto.

Las recomendaciones de los expertos ponen el foco en algo mucho más amplio que cinco ejercicios concretos: la importancia de mantenernos activos, hidratados y descansados y de evitar el sedentarismo prolongado. Estos hábitos pueden formar parte de un estilo de vida saludable, pero la prevención cardiovascular también requiere controlar factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo y el exceso de peso, además de seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios.