Una ráfaga de ruido rosa puede conducir a un sueño más reparadorGetty Images/RR.SS

Qué es el ruido rosa y por qué puede ser la clave para dormir mejor por las noches

Una ráfaga puede conducir a un sueño más reparador

Un estudio publicado en Neurology reveló que las personas con insomnio crónico pueden experimentar un deterioro más acelerado de la memoria y de las habilidades cognitivas con el paso de los años, junto con cambios cerebrales visibles en estudios de neuroimagen.

Esto se explica porque durante el día, el cerebro acumula productos de desecho, como ácido láctico y proteínas desgastadas y por la noche, mientras dormimos, las oleadas de líquido cefalorraquídeo (LCR) ayudan a eliminar estos residuos y contribuyen a mantener el cerebro sano.

Ahora, un estudio del MIT, publicado en Science Translational Medicine, ha demostrado que es posible potenciar estas ondas de líquido cefalorraquídeo mediante breves ráfagas de un sonido suave conocido como ruido rosa. Los estímulos aumentaron la amplitud de las ondas eléctricas lentas del cerebro y, como consecuencia, también amplificaron las ondas del LCR.

Los investigadores esperan determinar si este aumento del flujo de líquido cefalorraquídeo puede contribuir a mejorar la función cognitiva y la memoria o incluso ralentizar la progresión de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la acumulación de proteínas dañinas, como la beta-amiloide.

«Descubrimos que podíamos aumentar el tamaño de la onda de flujo del líquido cefalorraquídeo durante el sueño, algo que, hasta donde sabemos, no se había logrado antes. Ahora que podemos mejorar el flujo del líquido cefalorraquídeo durante el sueño en adultos sanos, estamos muy entusiasmados por aplicar esta tecnología en poblaciones clínicas para observar sus efectos», afirma Laura Lewis, profesora asociada Athinoula A. Martinos de Ingeniería Eléctrica e Informática del MIT y autora principal del estudio.

Sonido aplicado en el momento preciso

El líquido cefalorraquídeo es un fluido transparente que rodea y protege el cerebro y la médula espinal. Además de proteger frente a lesiones, proporciona nutrientes como la glucosa y ayuda a eliminar los productos de desecho generados por las células cerebrales.

En 2019, Lewis desarrolló un método para utilizar la resonancia magnética funcional (RMf) y medir las ondas del LCR que entran y salen del cerebro durante el sueño. Aquel trabajo mostró que estas ondas están estrechamente relacionadas con las ondas cerebrales lentas, asociadas al sueño profundo.

En el nuevo estudio, los investigadores quisieron comprobar si podían manipular las ondas cerebrales para potenciar también el flujo del LCR. Trabajos anteriores ya habían demostrado que un estímulo auditivo aplicado en el momento adecuado del ciclo de las ondas lentas podía intensificarlas.

«Se pueden generar más de estas ondas lentas eléctricas mediante un estímulo auditivo, si este se produce en el momento preciso. Es similar a un niño en un columpio: si se le empuja en el momento justo de su movimiento, se puede conseguir que el columpio llegue más lejos», explica Lewis. «El reto es: ¿cómo encontrar el momento preciso?».

Qué es el ruido rosa

Para conseguirlo, los investigadores utilizaron ráfagas de ruido rosa de 50 milisegundos. Este sonido contiene todas las frecuencias audibles, aunque las más graves son más intensas que las agudas, lo que genera un sonido suave y equilibrado, similar al de una lluvia constante o una cascada lejana.

El equipo tuvo que registrar la actividad cerebral mediante EEG mientras los participantes dormían y, al mismo tiempo, utilizar resonancia magnética funcional para controlar el flujo del LCR. Como los campos magnéticos de la resonancia interfieren con las señales del EEG, desarrollaron un sistema capaz de procesar y limpiar estas señales en menos de 100 milisegundos.

Además, crearon un algoritmo capaz de predecir cuándo se producirían los picos de las ondas lentas para poder administrar el estímulo sonoro en el momento adecuado.

Más flujo de líquido cefalorraquídeo

En las pruebas realizadas con 14 voluntarios sanos, los investigadores observaron que las ráfagas de ruido rosa, cuya intensidad no era suficiente para despertar a los participantes, aumentaban la amplitud tanto de las ondas eléctricas lentas como de las ondas del líquido cefalorraquídeo.

Las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional también mostraron que las ondas lentas provocan la constricción y dilatación de los vasos sanguíneos. Este movimiento permite que actúen como una especie de bomba que impulsa el líquido cefalorraquídeo fuera del cerebro.

Las ondas lentas aparecen durante el sueño no REM y son especialmente prominentes en las fases más profundas del descanso

Los investigadores quieren estudiar ahora si esta técnica puede favorecer un sueño más reparador, especialmente en personas con insomnio. También pretenden comprobar si aumentar el flujo de LCR y facilitar la eliminación de residuos podría tener algún beneficio en personas con Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas caracterizadas por la acumulación de proteínas dañinas.

«La eliminación de desechos cerebrales es fundamental para el Alzheimer y otras formas de demencia, causadas, en parte, por la acumulación de moléculas como el amiloide y la proteína tau en el cerebro. Si logramos mejorar la eliminación de estos desechos, podríamos ayudar a prevenir la acumulación de estas placas que conducen a la enfermedad», afirma Levitt.