Sección de queso de Mercadona
Alimentación
¿Es el queso que compras en el supermercado realmente queso?
Muchos productos etiquetados como «queso» no cumplen los estándares tradicionales del producto lácteo
Cada vez prestamos más atención a lo que comemos. Miramos las etiquetas, comparamos ingredientes y buscamos productos que asociamos con calidad. Y, sin embargo, puede que no todo lo que parece queso lo sea de verdad.
Un queso de calidad está elaborado con ingredientes sencillos y naturales: leche entera fresca (de vaca, cabra, oveja o búfala), fermentos lácticos que favorecen la acidificación y desarrollo del sabor, cuajo (de origen animal, vegetal o microbiano) que permite coagular la leche, y sal, utilizada tanto para potenciar el sabor como para conservar el producto.
Además, los quesos de calidad suelen contar con etiquetado claro sobre su origen, tipo de leche y maduración, e incluso con sellos como la Denominación de Origen Protegida (DOP), garantía de autenticidad y excelencia.
El queso que compramos en el supermercado
En cambio, al leer detenidamente las etiquetas de muchos «quesos» industriales, descubrimos ingredientes que nada tienen que ver con una receta tradicional:
Almidones o féculas, usados como rellenoAceites vegetales, como el de palma o coco, comunes en sucedáneosColorantes, aromas artificiales, potenciadores del sabor Conservantes como el sorbato potásico o el ácido sórbico.
Estos ingredientes aparecen con frecuencia en los «quesos rallados», que inicialmente servían para aprovechar excedentes de producción. Hoy, sin embargo, se fabrican expresamente para fundir o gratinar, aunque no siempre lo hacen bien.
Lo que dice la OCU
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido que muchos productos etiquetados como «fundidos» incluyen aditivos que alteran su sabor y su comportamiento al calor:
Se funden malSe queman con facilidadTienen un sabor excesivamente salado o artificialPueden contener hasta el triple de sal que un queso natural, además de menos calcio.
En el mercado se encuentran cinco tipos:
Fundidos: más baratos (6,80 €/kg), pero nutricionalmente pobres.Semiduros: para fundir o gratinar.Mozzarella: suave, ideal para pizzas (9 €/kg).Duros: como parmesano o manchego, para sazonar (15 €/kg).Mezclas: combinación de quesos europeos, buena opción para gratinar (10 €/kg).
Los quesos fundidos presentan peor rendimiento y valor nutricional (+322% más sal, -45% calcio). Así, lo más recomendable es comprar queso natural, incluso en pieza, y rallarlo en casa, lo cual garantiza mejor sabor y calidad sin un sobrecoste significativo.