Un consumo moderado de café y té puede reducir el riesgo de ictus

Un médico desmonta el mito del café: sí se puede tomar nada más levantarse

Durante años se ha mantenido la teoría de que tomar café nada más levantarse podía interferir en el proceso natural del cuerpo de liberar cortisol. Por este motivo, muchos expertos recomendaban esperar para tomarse el primer café del día entre 60 y 90 minutos. La Dra. Deborah Lee, especialista en sueño, aseguraba: «El cuerpo libera cortisol de forma natural al despertar, y tomar café demasiado pronto puede interferir con ese proceso. Esperar un poco permite aprovechar mejor el efecto estimulante de la cafeína y mantener la energía por más tiempo». ¿Qué hay de cierto en estas afirmaciones?

El Dr. Antelm Pujol Calafat, médico endocrinólogo y especialista en hormonas, metabolismo y nutrición explica en sus redes sociales que no hay motivo para dejar de tomar un café al despertarse porque no va a impactar de forma negativa en los niveles de cortisol. «Si disfrutas tomándote un café justo después de despertarte por la mañana no tienes por qué dejarlo» y añade: «No hace falta esperar entre 60 y 90 minutos a tomarte el primer café por la mañana».

El médico explica que esta teoría viene de un estudio doble ciego de 2005 que relacionaba la elevación de cortisol al despertarse en relación con la ingesta de cafeína, sin embargo, el doctor afirma que el nivel de cortisol «no depende del momento en que te tomes la cafeína, depende de la dosis. Dosis superiores a 250/ 300 mg sí que producen un aumento de cortisol, pero dosis inferiores». Así pues, para alcanzar los 250 mg de cafeína deberían tomarse tres cafés nada más levantarse o un litro de bebida energética.

«No hay ninguna razón de tomarse tanta cantidad de cafeína a primera hora de la mañana». Así que si disfrutas tomándote un café a primera hora de la mañana esto no va a tener un impacto negativo en tus hormonas.

Cuánto café tomar al día

Según la Organización Mundial de la Salud es posible consumir sin riesgo hasta 400 miligramos de cafeína al día, lo que equivaldría a alrededor de 3-4 tazas de café. No obstante, es importante puntualizar que la cantidad de cafeína en una taza de café puede variar mucho, dependiendo del tipo de café que consumamos y cómo lo preparemos. Así, una taza de café expreso tiene más cafeína que una con café con leche. Además, esa cantidad de café máxima que puede consumir una persona al día también está condicionada por diferentes factores físicos, como la edad, la salud general y la sensibilidad individual a la cafeína.

Aunque algunos estudios han sugerido que el consumo moderado de cafeína durante el embarazo no es dañino, otros han encontrado una asociación entre el consumo de cafeína y problemas de salud en los bebés ya que la cafeína puede pasar a través de la placenta por lo que las mujeres embarazadas deberían tener precaución a la hora de tomar café.

Asimismo, en aquellas personas que tienen problemas gastrointestinales, el café puede aumentar la producción de ácido estomacal y empeorar las úlceras, el reflujo ácido y la colitis.

Beneficios de beber café

El consumo moderado de café no solo aporta energía, sino que también puede tener efectos beneficiosos para la salud. Diversos estudios científicos recientes señalan que beber entre dos y tres tazas al día podría reducir el riesgo de enfermedades cardiometabólicas como la diabetes tipo 2, la enfermedad coronaria y el ictus, además de disminuir la probabilidad de muerte temprana.

Investigaciones publicadas en revistas especializadas indican que la cafeína y otros compuestos presentes en el café ayudan a mejorar la función cognitiva, aumentar la atención y favorecer la conectividad cerebral relacionada con la memoria y el control ejecutivo. Asimismo, se ha observado que sustancias como la trigonelina pueden reducir la neuroinflamación, un factor clave en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Otros estudios destacan que el café puede estimular la grasa parda, un tejido que quema calorías y podría contribuir a combatir la obesidad y la diabetes, además de ayudar a mantener niveles más bajos de presión arterial. No obstante, los expertos advierten que su consumo debe ser moderado y evitarse antes de dormir, especialmente en personas con problemas de sueño.