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El consumo moderado de café y té con cafeína puede reducir el riesgo de demenciaFreepik

Beber tres tazas de café al día podría reducir el riesgo de Alzheimer, según la ciencia

El consumo moderado de café y té con cafeína puede reducir el riesgo de demencia

Los amantes del café están de enhorabuena. Un nuevo estudio del Hospital General de Massachusetts junto a científicos de Harvard ha concluido que consumir entre 2 y 3 tazas de café al día se asocia con un menor riesgo de demencia y una mejor función cognitiva.

La investigación, que puso el foco en estudiar el impacto del consumo habitual de café y té sobre la salud cerebral, analizó los datos de 131.821 participantes pertenecientes al Estudio de Salud de Enfermeras (NHS) y al Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS), dos de los proyectos epidemiológicos más extensos y longevos del mundo. Los resultados, publicados en la revista JAMA, apuntan a que un consumo moderado de café con cafeína o de té se asocia con un menor riesgo de desarrollar demencia, una ralentización del deterioro cognitivo y una mejor preservación de la función mental con el paso de los años.

Según el trabajo, las personas que bebían entre dos y tres tazas diarias de café con cafeína o entre una y dos tazas de té al día presentaban los beneficios más claros. Este hallazgo refuerza la idea de que determinados hábitos cotidianos, accesibles para una gran parte de la población, podrían desempeñar un papel complementario en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

El autor principal del estudio, Daniel Wang, científico asociado de la División Channing de Medicina de Red del Mass General Brigham y profesor asistente en la Facultad de Medicina de Harvard, explica en un comunicado el origen de la investigación: «Al buscar posibles herramientas para la prevención de la demencia, pensamos que algo tan común como el café podría ser una intervención dietética prometedora, y nuestro acceso exclusivo a datos de alta calidad a través de estudios que se han estado realizando durante más de 40 años nos permitió dar seguimiento a esa idea». Wang, que también imparte docencia en el Departamento de Nutrición de la Facultad Chan de Harvard y es miembro asociado del Instituto Broad, subrayó la necesidad de interpretar los resultados con cautela: «Si bien nuestros resultados son alentadores, es importante recordar que la magnitud del efecto es pequeña y que existen muchas maneras importantes de proteger la función cognitiva a medida que envejecemos. Nuestro estudio sugiere que el consumo de café o té con cafeína puede ser una pieza de ese rompecabezas».

La investigación cobra especial relevancia en un contexto en el que la prevención temprana de la demencia se considera clave, dado que los tratamientos disponibles actualmente son limitados y, en muchos casos, solo logran beneficios modestos cuando la enfermedad ya ha manifestado síntomas. Por este motivo, la comunidad científica ha intensificado el análisis de factores relacionados con el estilo de vida, como la alimentación, para identificar estrategias que ayuden a reducir el riesgo.

Polifenoles y cafeína

El café y el té contienen diversos compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles y cafeína, que han sido señalados como potenciales agentes neuroprotectores. Estas sustancias podrían contribuir a disminuir la inflamación y el daño celular, al tiempo que protegen frente al deterioro cognitivo. No obstante, los estudios previos habían ofrecido resultados dispares, en parte debido a seguimientos insuficientes o a la falta de información detallada sobre los patrones de consumo a largo plazo.

En este sentido, los datos procedentes del NHS y el HPFS permitieron superar muchas de estas limitaciones. Los participantes se sometieron periódicamente a evaluaciones de dieta, pruebas de función cognitiva objetiva, así como a cuestionarios sobre deterioro cognitivo subjetivo y diagnósticos de demencia, con un seguimiento que en algunos casos alcanzó los 43 años.

Durante el periodo analizado, 11.033 de los más de 130.000 participantes desarrollaron demencia. Tanto en hombres como en mujeres, un mayor consumo de café con cafeína se asoció con una reducción del 18 % en el riesgo de padecer la enfermedad en comparación con quienes apenas consumían esta bebida. Además, los consumidores habituales presentaron una menor prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo y, en determinadas pruebas, un mejor rendimiento en la función cognitiva general. El té mostró efectos similares, mientras que el café descafeinado no evidenció los mismos beneficios, lo que apunta a la cafeína como posible elemento clave.

Los investigadores también analizaron la influencia de la predisposición genética. Tal y como indicó Yu Zhang, estudiante de doctorado en Harvard Chan School y coautor principal del estudio: «También comparamos a personas con diferentes predisposiciones genéticas a desarrollar demencia y vimos los mismos resultados, lo que significa que el café o la cafeína probablemente sean igualmente beneficiosos para las personas con alto y bajo riesgo genético de desarrollar demencia».

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