El cerebro humano responde a la comida atractiva incluso cuando ya no tiene hambreGetty/ Javier Sanchez Mingorance

La ciencia explica por qué seguimos comiendo snacks aunque ya estemos llenos

El cerebro humano responde a la comida atractiva incluso cuando ya no tiene hambre

Una investigación liderada por la Universidad de East Anglia (UEA) ofrece nuevas claves sobre por qué muchas personas continúan comiendo incluso después de haber alcanzado la saciedad. El estudio concluye que el cerebro humano mantiene su respuesta a estímulos alimentarios atractivos incluso cuando el organismo ya no necesita más comida. En un entorno saturado de publicidad y señales constantes de alimentos, los resultados ayudan a explicar las dificultades generalizadas para mantener un peso saludable.

El investigador principal, Thomas Sambrook, de la Facultad de Psicología de la UEA, asegura en un artículo publicado en la revista científica Appetite que el aumento de la obesidad no puede atribuirse únicamente a la falta de voluntad: «Nuestros entornos ricos en alimentos y las respuestas aprendidas a señales apetitosas están superando los mecanismos naturales de control del apetito», explicó.

Cómo se realizó el estudio

La investigación analizó a 76 voluntarios mediante electroencefalogramas (EEG) mientras participaban en un juego de aprendizaje basado en recompensas alimentarias –como dulces, chocolate, patatas fritas y palomitas–. A mitad de la prueba, los participantes comieron uno de estos alimentos hasta quedar completamente saciados.

Según los investigadores, los participantes realmente estaban llenos: informaron una reducción drástica del deseo por la comida y su comportamiento mostró que ya no la valoraban. Pero sus cerebros contaban una historia diferente. La actividad eléctrica en las áreas asociadas con la recompensa continuó respondiendo con la misma intensidad a las imágenes de la comida ahora no deseada incluso después de que los participantes estuvieran completamente llenos.

El Dr. Sambrook dijo: «Lo que vimos es que el cerebro simplemente se niega a restarle importancia a lo gratificante que parece una comida, sin importar lo lleno que estés» y añade: «Incluso cuando las personas saben que no quieren la comida, incluso cuando su comportamiento muestra que han dejado de valorarla, sus cerebros continúan enviando señales de '¡recompensa!' en el momento en que aparece la comida. Es una receta para comer en exceso».

Los hallazgos apuntan a que las respuestas a las señales alimentarias funcionan como hábitos automáticos aprendidos a lo largo del tiempo, reforzados por la asociación repetida entre comida y placer.

Cableado interno del cerebro

El Dr. Sambrook afirma: «Estas respuestas cerebrales habituales podrían operar independientemente de nuestras decisiones conscientes. Así, aunque creas que comes porque tienes hambre, tu cerebro podría simplemente estar siguiendo un guión trillado».

El estudio no encontró ninguna relación entre la capacidad de las personas para tomar decisiones orientadas a objetivos y la resistencia de su cerebro a la devaluación de los alimentos. Esto significa que incluso las personas con un excelente autocontrol pueden verse afectadas por las respuestas neuronales automáticas.

«Si tienes dificultades para picar entre horas o no puedes decir que no a los dulces ni siquiera cuando estás lleno, el problema puede no ser tu disciplina, sino el cableado interno de tu cerebro», afirmó el Dr. Sambrook.