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Alimentación

Esto es lo que pasa en tu cuerpo cuando comes remolacha

Pese a sus beneficios no todo el mundo debe consumirla sin control

La remolacha ha dejado de ser solo un ingrediente habitual en ensaladas o zumos detox para convertirse en uno de los alimentos más estudiados por sus posibles beneficios cardiovasculares y metabólicos. Según explica la doctora Jackie Arroyo, este vegetal destaca por contener compuestos «que muy pocos alimentos tienen».

«No es solo un vegetal de color intenso. La remolacha contiene betalaínas, nitratos naturales, folato, hierro y antioxidantes potentes», señala la especialista. Sin embargo, advierte de que sus beneficios dependen en gran medida de la forma en la que se consume.

Uno de los principales efectos atribuidos a la remolacha está relacionado con la salud hepática. Sus betalainas —pigmentos responsables de su característico color rojizo— participan en los procesos de detoxificación hepática de fase II, favoreciendo la eliminación de toxinas y ayudando a reducir la inflamación del hígado. «Si tienes hígado graso, la remolacha puede convertirse en una aliada real», afirma Arroyo.

La circulación sanguínea es otro de los ámbitos donde este alimento ha despertado interés científico. Los nitratos naturales presentes en la remolacha se transforman en óxido nítrico dentro del organismo, una molécula que favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y mejora el flujo sanguíneo. «Eso permite que la presión arterial se estabilice de forma más eficiente», explica la doctora. Algunos estudios han observado reducciones en la presión sistólica apenas tres horas después de su consumo.

Además de sus efectos cardiovasculares, la remolacha también se asocia a una reducción de la inflamación sistémica gracias a su elevada carga antioxidante. «Las betalaínas ayudan a neutralizar radicales libres y disminuir procesos inflamatorios crónicos», sostiene Arroyo. Un fenómeno que, según la especialista, está relacionado con problemas tan diversos como el acné, la resistencia a perder peso o determinadas enfermedades autoinmunes.

En el plano metabólico, la fibra soluble de la remolacha ayuda a ralentizar la absorción de glucosa y a evitar picos bruscos de insulina. Aunque su índice glucémico puede parecer elevado, la doctora matiza que este disminuye considerablemente cuando se consume cruda o ligeramente cocinada al vapor. «Cruda y rallada en ensalada es probablemente la forma más inteligente de consumirla en personas con resistencia a la insulina», asegura.

También puede desempeñar un papel relevante en la función tiroidea gracias a su contenido en hierro y folato, nutrientes implicados en la síntesis hormonal. «Sin niveles adecuados de hierro, la tiroides no funciona correctamente, y sin folato ciertos procesos hormonales se ralentizan», explica.

Cómo incorporarla a la dieta

Respecto a la mejor manera de incorporarla a la dieta, la Dra. Arroyo establece una jerarquía clara. La opción más recomendable sería consumirla cruda y rallada, ya que así conserva intactos sus nitratos y antioxidantes. Cocinarla al vapor sería la segunda mejor alternativa, mientras que los zumos —aunque más concentrados— pierden fibra y deben tomarse con moderación. En cambio, al hervirla puede perder hasta un 25 % de sus betalaínas.

La especialista añade además un pequeño truco nutricional: acompañarla con unas gotas de limón favorece la absorción del hierro vegetal.

Quién debe tomarla con cautela

Pese a sus beneficios potenciales, no todo el mundo debería consumir remolacha sin control. Las personas con cálculos renales por oxalato deben tener precaución, ya que este vegetal contiene cantidades elevadas de oxalatos. Tampoco se recomienda abusar de los zumos en casos de diabetes descontrolada, debido a su rápida absorción de azúcares, ni en personas con tendencia a la presión arterial baja. En quienes padecen síndrome de intestino irritable severo, los expertos aconsejan introducirla de forma progresiva y en pequeñas cantidades.