Una persona cortando ajos
Qué cantidad de ajo se puede comer al día y quién no debería consumirlo
El ajo es uno de los alimentos más utilizados en la dieta mediterránea, no solo por su capacidad para potenciar el sabor de los platos, sino también por su perfil nutricional. Este bulbo aporta minerales como yodo, fósforo, potasio, manganeso y selenio, además de vitamina B6 y compuestos bioactivos como la alicina, a los que se atribuyen buena parte de sus propiedades saludables.
Diversas investigaciones han relacionado el consumo habitual de ajo con beneficios para la salud cardiovascular. Entre ellos, una posible contribución a la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que favorece la circulación y puede ayudar a mantener una presión arterial saludable dentro de un estilo de vida equilibrado.
Además, el ajo estimula la producción de secreciones gastrointestinales, favoreciendo la digestión, y contiene compuestos con actividad antimicrobiana, por lo que distintos estudios han analizado su capacidad para actuar frente a bacterias, virus y hongos.
Efecto antibacteriano
Entre las sustancias presentes en el ajo destaca el sulfuro de dialilo. Investigadores de la Universidad Estatal de Washington comprobaron que este compuesto mostraba actividad frente a Campylobacter, una de las bacterias que con más frecuencia provoca infecciones gastrointestinales transmitidas por los alimentos.
Asimismo, diferentes estudios sugieren que el ajo podría contribuir a la salud ósea gracias a su contenido en minerales como el calcio y el selenio, aunque los expertos recuerdan que ningún alimento por sí solo previene o trata las enfermedades de los huesos.
¿Cuánto ajo se puede al día?
La cantidad adecuada depende de factores como la edad, el peso o el estado de salud. De forma general, suele considerarse que un consumo moderado equivale aproximadamente a un diente de ajo al día en adultos y medio diente en niños.
El farmacéutico Ricardo Blanco Escuredo, vocal de plantas medicinales del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya explica que la dosis recomendada para un adulto, en general, es el consumo de unos 4 gramos al día de ajo o 300 mg de ajo pulverizado encapsulado –valorado en 1,3 % de aliína o 0,6 % de alicina– dos o tres veces al día.
Quién no debe comer ajo
Los especialistas desaconsejan un consumo elevado de ajo en personas con trastornos hemorrágicos, ya que puede aumentar el riesgo de sangrado.
Asimismo, quienes toman medicamentos anticoagulantes deberían consultar con su médico antes de consumir grandes cantidades o suplementos de ajo, debido a la posibilidad de interacciones. Un consumo excesivo también puede provocar molestias digestivas, como ardor de estómago, acidez o náuseas.
Por último, el ajo fresco puede resultar irritante si entra en contacto directo con la piel o con los ojos, por lo que se recomienda manipularlo con cuidado.