Lavar el pollo antes de cocinarlo aumenta el riesgo de propagar bacteriasGetty Images

El error al preparar el pollo que puede llenar tu cocina de bacterias

Lavar el pollo bajo el grifo antes de cocinarlo puede incrementar el riesgo de contaminación cruzada y contribuir a que determinadas bacterias presentes en la carne lleguen a otros alimentos, con la posibilidad de provocar infecciones estomacales. Así lo ha advertido la directora del Departamento de Odontología y Biomedicina de la Universidad Europea de Andalucía, Cristina López de la Torre.

Según recoge Europa Press la especialista ha explicado que el agua utilizada para lavar el pollo puede dispersar los microorganismos presentes tanto en la carne como en sus propios jugos. De esta forma, las bacterias pueden alcanzar superficies y utensilios situados en las proximidades y, si estos se emplean posteriormente sin haber sido correctamente desinfectados, los patógenos pueden terminar contaminando productos que no van a someterse a cocinado, como una ensalada, el pan o una pieza de fruta.

Por este motivo, López de la Torre ha incidido en que el principal peligro no se encuentra en el pollo por sí mismo, sino en la posibilidad de que las bacterias se propaguen hacia tablas, cuchillos, paños u otros elementos de la cocina. «Lavar el producto bajo el grifo solo sirve para multiplicar los peligros en la cocina, mientras que un cocinado adecuado y a buena temperatura los elimina por completo», ha afirmado.

Lavar el producto bajo el grifo solo sirve para multiplicar los peligros en la cocina

Entre los microorganismos que pueden encontrarse habitualmente en la carne de ave cruda, la experta ha citado la Salmonella y la Campylobacter. Ambas bacterias pueden dispersarse por la cocina durante la manipulación del producto y son responsables de fuertes infecciones estomacales.

En las personas sanas, este tipo de infecciones suelen desaparecer después de unos días. No obstante, López de la Torre ha advertido de que también pueden aparecer determinadas secuelas a medio plazo, entre ellas el síndrome de intestino irritable o la artritis reactiva.

En el caso concreto de la infección por Campylobacter, la especialista ha señalado que, aunque es poco frecuente, puede llegar a provocar el síndrome de Guillain-Barré, «un trastorno neurológico en el que las propias defensas del cuerpo atacan a los nervios, que provoca una debilidad muscular y parálisis».

Recomendaciones

Si al abrir una bandeja se observa que el pollo contiene demasiado líquido y se desea secarlo ligeramente antes de cocinarlo, López de la Torre ha insistido en que no debe acercarse en ningún caso al grifo. La forma segura de retirar ese exceso de líquido consiste, según ha recomendado, en utilizar papel de cocina de un solo uso y aplicarlo mediante toques suaves, evitando que se produzcan salpicaduras.

Una vez terminado este proceso, el papel utilizado debe desecharse inmediatamente en la basura. Después es necesario lavarse las manos con agua y jabón y proceder a limpiar y desinfectar de manera exhaustiva todas aquellas superficies que hayan podido estar en contacto con la carne cruda o con sus jugos.

En paralelo, la especialista ha recomendado incorporar a la rutina diaria otras medidas preventivas. Entre ellas figura mantener siempre separado el pollo crudo de los alimentos que ya están preparados para consumirse, como las ensaladas, las frutas o el pan. De este modo se reduce la posibilidad de que los microorganismos pasen de la carne a productos que no serán sometidos posteriormente a altas temperaturas.

Además, López de la Torre ha subrayado la importancia de garantizar un cocinado completo de la carne. Lo recomendable es que el centro de la pieza alcance idealmente los 74ºC, una temperatura que permite destruir de manera definitiva los posibles patógenos presentes en el alimento.

La experta ha recalcado así que la seguridad alimentaria dentro del hogar no depende de que un producto ofrezca una apariencia limpia a simple vista. La prevención pasa, en cambio, por controlar adecuadamente los microorganismos invisibles, impedir que se propaguen durante la manipulación de los alimentos y asegurar que el pollo se cocina suficientemente antes de ser consumido.