La calidad de la dieta es esencial para mantener el peso
Cómo evitar el temido efecto rebote después de dejar los fármacos para adelgazar
La irrupción de los fármacos basados en agonistas del receptor GLP-1 como Ozempic, Saxenda o Wegovy ha transformado el tratamiento de la obesidad en los últimos años. Sin embargo, muchas personas terminan interrumpiendo la medicación por motivos como el coste, las limitaciones de la cobertura sanitaria, los efectos secundarios o sus propias preferencias. Tras suspenderla, es frecuente recuperar parte del peso perdido.
Un ensayo piloto sugiere que las herramientas digitales de bienestar y las comidas adaptadas médicamente pueden reducir el aumento de peso después de interrumpir estos tratamientos.
Ahora, los resultados de un pequeño ensayo piloto publicado en Obesity Science & Practice sugieren que contar con un apoyo estructurado durante los primeros meses después de abandonar el tratamiento podría ayudar a limitar ese aumento de peso.
Un ensayo con 39 participantes
El estudio incluyó a 39 adultos que habían perdido peso previamente mientras recibían un tratamiento con GLP-1. En el momento de interrumpir la medicación, los participantes fueron asignados aleatoriamente durante cuatro meses a uno de tres grupos: atención habitual, una aplicación digital de bienestar o un programa de comidas adaptadas médicamente.
Al finalizar el seguimiento, las encuestas no detectaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en aspectos como la calidad de la dieta, la percepción del estado de salud, la adherencia al programa o la satisfacción. No obstante, algunas de las estimaciones apuntaron a posibles tendencias favorables en el grupo que utilizó la aplicación de bienestar.
La diferencia más destacada se observó en la evolución del peso. Durante los cuatro meses posteriores a la interrupción del tratamiento, los participantes que recibieron la atención habitual recuperaron aproximadamente un 10,75 % de su peso corporal. En cambio, el aumento fue del 3,60 % entre quienes utilizaron la aplicación de bienestar y del 3,58 % entre quienes recibieron las comidas adaptadas médicamente.
Los resultados sugieren, por tanto, que ambas estrategias podrían contribuir a reducir la recuperación inicial de peso después de dejar los fármacos GLP-1. Sin embargo, el reducido número de participantes hace necesario interpretar estos datos con cautela y comprobarlos en estudios más amplios y prolongados.
Qué ocurre después de dejar los GLP-1
La recuperación de peso tras interrumpir los tratamientos para la obesidad es uno de los retos que plantea el uso a largo plazo de estos medicamentos. Por ello, los investigadores consideran que el periodo posterior a la suspensión del tratamiento debería contemplarse dentro de la estrategia global de control del peso.
«Las personas invierten mucho tiempo y esfuerzo en mejorar su salud y lograr bajar de peso», afirmó la autora principal, Kelseanna Hollis-Hansen, del Instituto Food is Medicine de la Universidad de Tufts quien añade: «Necesitamos estrategias basadas en la evidencia para apoyarlas cuando interrumpan la medicación con GLP-1, de modo que puedan mantener esos logros y seguir construyendo una salud, vitalidad y bienestar a largo plazo».
Los autores plantean así la posibilidad de que el acompañamiento nutricional y las herramientas digitales puedan desempeñar un papel durante la transición posterior al tratamiento. Aun así, serán necesarios ensayos con más participantes y un seguimiento más prolongado para determinar qué intervenciones son realmente eficaces para mantener la pérdida de peso a largo plazo.