Comer cacahuetes a diario podría mejorar la memoriaGetty Images/iStockphoto

Alimentación

Comer cacahuetes a diario podría mejorar la memoria, según un estudio

La investigación se realizó con 60 gramos diarios de cacahuetes tostados sin sal y con piel

Comer cacahuetes tostados sin sal y con piel de forma habitual podría tener efectos beneficiosos sobre la salud cerebral de las personas mayores. Así lo sugiere un estudio del Instituto de Nutrición e Investigación Traslacional en Metabolismo (NUTRIM) del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, en Países Bajos, que ha observado cambios favorables en la respuesta del cerebro a la insulina tras 16 semanas de consumo diario.

La investigación, publicada en la revista científica Food & Function, apunta a que este alimento podría influir en la sensibilidad a la insulina en determinadas regiones cerebrales relacionadas con la memoria. Aunque el hallazgo abre nuevas vías para estudiar la relación entre alimentación y función cognitiva, los investigadores advierten de que todavía es pronto para extraer conclusiones sobre sus posibles efectos en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Qué ocurre en el cerebro

La insulina es conocida principalmente por su papel en el control de la glucosa en sangre, pero también cumple funciones importantes en el cerebro. Participa en procesos relacionados con la supervivencia de las neuronas, la comunicación entre ellas y distintas funciones cognitivas, como la memoria.

Con el envejecimiento, algunas regiones cerebrales pueden volverse menos sensibles a esta hormona. Este fenómeno se ha relacionado con alteraciones metabólicas y con determinados cambios cognitivos asociados a la edad.

«La hormona insulina desempeña un papel importante en el cerebro, donde sustenta la memoria y otros procesos cognitivos. Con la edad, el cerebro puede volverse menos sensible a la insulina, lo que se ha relacionado con el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento», afirma el Dr. Peter Joris, autor principal del estudio y profesor asociado del Departamento de Nutrición y Ciencias del Movimiento del Centro Médico de la Universidad de Maastricht.

En el ensayo participaron 31 adultos sanos de entre 60 y 75 años, que consumieron 60 gramos diarios, unos 40-50, de cacahuetes tostados sin sal y con piel durante 16 semanas. Los investigadores evaluaron la respuesta cerebral a la insulina mediante técnicas avanzadas de resonancia magnética, capaces de medir cambios en el flujo sanguíneo en distintas regiones del cerebro.

Los resultados mostraron una modificación favorable de la respuesta a la insulina en una zona del hemisferio derecho que comprende partes del giro lingual, el hipocampo y los giros parahipocampal y cingulado posterior, estructuras que participan en procesos relacionados con la memoria.

El consumo diario de cacahuetes influyó positivamente en la sensibilidad a la insulina en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria

«Nuestro estudio halló que el consumo diario de cacahuetes influyó positivamente en la sensibilidad a la insulina en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria en adultos mayores. Estos hallazgos sugieren que una mayor sensibilidad regional a la insulina en el cerebro podría contribuir a los beneficios cognitivos del consumo de cacahuetes tostados sin sal y con piel».

Este nuevo trabajo se suma a una investigación anterior del mismo equipo, publicada en 2025 en la revista Clinical Nutrition. En aquel estudio, una intervención de 16 semanas con cacahuetes se asoció con un aumento del 3,6 % en el flujo sanguíneo cerebral global y una mejora del 5,8 % en la memoria verbal.

El flujo sanguíneo cerebral es un indicador fisiológico relevante porque permite transportar oxígeno y nutrientes a las células nerviosas. No obstante, los cambios observados en el flujo sanguíneo o en la respuesta a la insulina no equivalen por sí mismos a demostrar una mejora cognitiva duradera ni una reducción del riesgo de demencia.

El nuevo ensayo se diseñó para profundizar en los posibles mecanismos que podrían explicar la relación entre el consumo de cacahuetes y algunos indicadores de salud cerebral. Para ello, combinó una intervención dietética controlada con técnicas de neuroimagen y pruebas neuropsicológicas.

La respuesta cerebral a la insulina se estudió mediante la administración intranasal de esta hormona y la medición de los cambios regionales en el flujo sanguíneo. Los investigadores también analizaron el contenido de grasa en el hígado mediante resonancia magnética abdominal y evaluaron el rendimiento cognitivo con una batería de pruebas neuropsicológicas.

Sin embargo, el número reducido de participantes obliga a interpretar los resultados con prudencia. Será necesario realizar estudios más amplios para comprobar si estos efectos se reproducen en otras poblaciones y determinar si se traducen en beneficios cognitivos clínicamente relevantes.

Qué aportan los cacahuetes

Los cacahuetes aportan distintos nutrientes que podrían intervenir en los mecanismos observados, entre ellos grasas insaturadas, fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos.

«Los múltiples nutrientes presentes en los cacahuetes, incluyendo grasas insaturadas, fibra dietética, vitaminas, minerales y fitoquímicos bioactivos, podrían contribuir a los beneficios observados para el cerebro», afirma Joris.

El investigador destaca también su contenido en proteínas vegetales y L-arginina, un aminoácido que el organismo utiliza para producir óxido nítrico, una molécula que participa en la regulación de los vasos sanguíneos.

«Los cacahuetes también son una buena fuente de proteína vegetal y son especialmente ricos en L-arginina. La L-arginina es un precursor clave del óxido nítrico (NO), que, según se ha informado, facilita el aprendizaje y la memoria».

Estos componentes podrían contribuir a explicar los resultados, aunque el estudio no permite determinar qué nutrientes son responsables de los cambios ni si actúan de forma conjunta.

Nuevas pistas

La investigación aporta nuevas pistas sobre cómo la alimentación puede relacionarse con los mecanismos metabólicos del cerebro durante el envejecimiento. Sin embargo, no demuestra que comer cacahuetes prevenga la enfermedad de Alzheimer ni que pueda utilizarse como tratamiento para el deterioro cognitivo.

Además, la intervención estudió una cantidad concreta –60 gramos diarios– y un producto específico: cacahuetes tostados sin sal y con piel. Los resultados no deben extrapolarse automáticamente a todos los frutos secos, a cualquier cantidad o a cualquier forma de preparación.

La principal conclusión es que la relación entre nutrición y salud cerebral podría depender, en parte, de mecanismos metabólicos que todavía se están investigando. Determinar si estos cambios se traducen en beneficios duraderos para la memoria requerirá ensayos con más participantes y periodos de seguimiento más largos.