La alimentación ayuda a prevenir la demencia

La alimentación ayuda a prevenir la demenciaGetty Images

Alimentación

Qué comer para reducir el riesgo de demencia y retrasar el Alzheimer

Los polifenoles presentes en el té, el cacao, las bayas o el aceite de oliva podrían favorecer un envejecimiento cerebral saludable

Los compuestos vegetales naturales conocidos como polifenoles, presentes en alimentos como las bayas, el té, el cacao, el café o el aceite de oliva virgen extra, podrían desempeñar un papel beneficioso en la salud del cerebro y contribuir a reducir algunos de los procesos biológicos relacionados con la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

Así lo concluye una revisión científica realizada por investigadores de la Universidad Semmelweis (Hungría) y publicada en la revista Nutrients, en la que se analizaron cientos de estudios realizados en laboratorio, con animales, en población general y en ensayos clínicos.

Los autores señalan en un comunicado que la evidencia disponible apunta a que los polifenoles podrían favorecer el funcionamiento de las neuronas gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, además de ayudar a contrarrestar algunos de los mecanismos implicados en el envejecimiento cerebral.

La dieta mediterránea, protagonista

La revisión presta especial atención a la dieta mediterránea y a la dieta MIND, un patrón alimentario diseñado específicamente para proteger la salud cerebral.

Ambas priorizan el consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva virgen extra, aunque la dieta MIND pone un énfasis especial en las verduras de hoja verde y las bayas, al tiempo que limita el consumo de carne roja, mantequilla, queso, dulces, alimentos fritos y comida rápida.

Entre los compuestos más estudiados destacan el EGCG, uno de los principales antioxidantes del té verde; las antocianinas, responsables del color de las bayas; los flavanoles presentes en el cacao y la curcumina, el pigmento que da su característico color amarillo a la cúrcuma.

No existen alimentos milagro

Pese a los resultados prometedores, los investigadores insisten en que estos compuestos no deben considerarse una solución única para prevenir la demencia.

«Los polifenoles no son curas milagrosas, pero las investigaciones sugieren que podrían ser herramientas prometedoras para favorecer un envejecimiento cerebral saludable. Sin embargo, la atención no debe centrarse en los suplementos dietéticos, sino en una dieta variada rica en alimentos de origen vegetal», afirma la doctora Mónika Fekete, profesora adjunta del Instituto de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Semmelweis y autora principal del estudio.

La microbiota también influye

Los científicos recuerdan que una parte importante de los polifenoles no se absorbe directamente en el organismo. Son las bacterias intestinales las que los transforman en compuestos capaces de influir sobre la inflamación, el metabolismo energético de las células y, en consecuencia, sobre el funcionamiento del sistema nervioso.

Como la composición de la microbiota intestinal es diferente en cada persona, los mismos alimentos pueden producir efectos distintos según el individuo.

«Esto podría ayudar a explicar por qué la misma dieta no afecta a todos de la misma manera. En el futuro, la nutrición personalizada podría ayudarnos a comprender mejor quiénes tienen más probabilidades de beneficiarse de una dieta rica en polifenoles», explica la doctora Noémi Mózes, primera autora del trabajo.

La clave para proteger el cerebro

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 55 millones de personas viven actualmente con demencia en todo el mundo y se espera que esta cifra aumente en las próximas décadas debido al envejecimiento de la población.

Por ello, cada vez existe un mayor interés por identificar los hábitos de vida que pueden contribuir a preservar la función cognitiva.

No obstante, los autores subrayan que, con la evidencia científica disponible hasta el momento, no puede recomendarse ningún alimento o nutriente concreto como estrategia única para prevenir la enfermedad de Alzheimer.

La mejor evidencia sigue apuntando a mantener, durante años, un patrón de alimentación saludable basado en verduras, frutas, bayas, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva virgen extra, limitando al mismo tiempo el consumo de alimentos ultraprocesados. Según los investigadores, es el conjunto de estos hábitos, y no un supuesto «superalimento», lo que puede contribuir a favorecer un envejecimiento cerebral saludable y ayudar a preservar la función cognitiva con el paso del tiempo.

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