El principio activo de fármacos como Ozempic, bajo la lupa
Dos estudios aclaran la relación entre Ozempic y la pérdida repentina de visión
La neuropatía óptica isquémica es un evento muy infrecuente
Dos nuevos estudios publicados en la revista Annals of Internal Medicine sugieren que las personas con diabetes tipo 2 que inician tratamiento con agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1RA), como la semaglutida —principio activo de fármacos como Ozempic—, podrían presentar un riesgo ligeramente mayor de desarrollar una neuropatía óptica isquémica, una enfermedad poco frecuente que provoca una disminución del flujo sanguíneo al nervio óptico y puede causar una pérdida repentina de visión.
No obstante, los investigadores subrayan que el riesgo absoluto observado fue muy bajo y que los resultados deben interpretarse con cautela, ya que podrían estar influidos por diferencias en el estado de salud de los pacientes y no necesariamente por un efecto directo del tratamiento.
Menos de uno por cada 1.000 pacientes
El primero de los estudios, realizado por investigadores de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos), analizó datos de seguros médicos de adultos de entre 18 y 65 años con diabetes tipo 2 entre 2017 y 2022.
Los científicos compararon la incidencia de neuropatía óptica isquémica en personas que iniciaban tratamiento con agonistas del receptor de GLP-1 frente a quienes comenzaban con inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) o inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (iDPP-4).
Tras un seguimiento de 18 meses, la enfermedad apareció en menos de uno de cada mil pacientes en todos los grupos analizados, aunque la incidencia fue ligeramente superior entre quienes recibían agonistas del receptor de GLP-1.
Los autores concluyen que, aunque observaron una asociación entre estos medicamentos y la neuropatía óptica isquémica, el riesgo absoluto fue muy bajo y parte de la diferencia podría explicarse por el estado de salud previo de los pacientes.
Resultados similares en Suecia
El segundo estudio, liderado por investigadores del Instituto Karolinska, analizó los registros sanitarios nacionales de Suecia correspondientes a pacientes de entre 35 y 84 años con diabetes tipo 2 tratados entre 2013 y 2024.
En total, se incluyeron 107.518 personas que iniciaron tratamiento con agonistas del receptor de GLP-1 y 185.898 que comenzaron con inhibidores de SGLT-2.
Al cabo de un año, el riesgo de desarrollar neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica fue del 0,04 % entre los pacientes tratados con agonistas del receptor de GLP-1, frente al 0,02 % en quienes recibían inhibidores de SGLT-2.
Aunque el riesgo relativo fue mayor en el grupo tratado con agonistas de GLP-1, los investigadores observaron que las diferencias se reducían al ajustar con mayor precisión la gravedad de la diabetes, lo que sugiere que otros factores propios de los pacientes también podrían influir en los resultados.
Resultados con prudencia
Ambos trabajos aportan nuevas evidencias sobre una posible relación entre los agonistas del receptor de GLP-1 y esta rara complicación ocular, pero los investigadores coinciden en que no permiten establecer una relación de causa y efecto.
Además, recuerdan que la neuropatía óptica isquémica es un evento muy infrecuente y que los beneficios demostrados de estos medicamentos en el control de la diabetes, la pérdida de peso y la reducción del riesgo cardiovascular continúan siendo ampliamente superiores a este posible riesgo, que deberá seguir investigándose en futuros estudios.