Los militares de EE.UU. podrán someterse a pruebas para detectar una posible deficiencia de testosterona
Testosterona en el Ejército de EE.UU.: cuándo es un tratamiento y cuándo supone un riesgo
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado que el personal militar de 30 años o más podrá someterse a pruebas para detectar una posible deficiencia de testosterona como parte de los exámenes médicos anuales. El anuncio lo realizó a través de un vídeo publicado en la red social X bajo el título «Department of High Testosterone» («Departamento de Alta Testosterona»), en el que explicó que ha autorizado este programa con el objetivo de comprobar que los militares «tengan los niveles adecuados de testosterona para rendir al máximo».
Qué dice la ciencia
La testosterona es conocida por su papel en el deseo sexual y la función reproductiva masculina, pero su influencia en el organismo va mucho más allá. Según explica el doctor François Peinado, cirujano urólogo especializado en cirugía reconstructiva de pene, enfermedad de Peyronie y medicina sexual, esta hormona participa en numerosos procesos fisiológicos esenciales y su déficit puede afectar a la salud general.
Entre sus funciones destacan la regulación de la masa muscular y la composición corporal, el mantenimiento de la densidad mineral ósea, la influencia sobre el estado de ánimo y los niveles de energía, la función sexual y la fertilidad, así como el metabolismo de los hidratos de carbono y las grasas.
A pesar de su importancia, el especialista considera que durante años se ha mantenido una visión reduccionista sobre esta hormona. «La testosterona no puede seguir considerándose únicamente una hormona sexual», afirma.
Qué pasa si hay déficit
El descenso de los niveles de testosterona puede asociarse a diferentes problemas de salud, como obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, pérdida de masa ósea, anemia o disminución de la vitalidad. Sin embargo, el Dr. Peinado advierte de que estos síntomas no significan que cualquier hombre con cansancio o molestias propias del envejecimiento necesite tratamiento hormonal.
«Esto no significa que todo hombre cansado necesite testosterona, ni mucho menos que cualquier síntoma de envejecimiento deba medicalizarse. Significa algo más serio: que el déficit androgénico merece una valoración médica de calidad, con historia clínica completa, analíticas bien interpretadas, diagnóstico adecuado y una visión global del paciente», subraya.
Un tratamiento bien dirigido
El urólogo insiste en diferenciar claramente el uso médico de la testosterona del consumo indiscriminado que se promueve en algunos contenidos de redes sociales. «La testosterona no es una solución mágica ni un suplemento fitness. Puede ser un tratamiento útil y legítimo en determinados pacientes, pero requiere diagnóstico preciso, seguimiento clínico y controles periódicos. Hormonarse sin control no es modernidad ni salud masculina avanzada: puede ser directamente peligroso», concluye.
En este sentido, el especialista alerta de que muchos mensajes presentan la testosterona como una fórmula para sentirse «más fuerte, más joven o más masculino», cuando en realidad se trata de una hormona con efectos complejos sobre numerosos órganos y sistemas del organismo, cuyo uso solo debe plantearse cuando existe una indicación médica bien establecida.