La farmacéutica Fátima Rachdan explica cómo combatir el agotamiento del verano
Las claves de la farmacéutica Fátima Rachdan para vencer el agotamiento del verano
Antes de recurrir a complementos, conviene entender qué está necesitando realmente el organismo
En verano no siempre nos sentimos cansados porque hayamos dormido mal o llevado un ritmo frenético. En muchas ocasiones, el verdadero responsable es el calor. Las altas temperaturas obligan al organismo a trabajar más para mantener estable su temperatura interna, un esfuerzo que puede traducirse en fatiga, somnolencia, irritabilidad o sensación de debilidad.
A ello se suman otros factores habituales de esta época del año, como los cambios de horarios, las comidas desordenadas, un descanso de peor calidad o una hidratación insuficiente. Según explica Fátima Rachdan, farmacéutica y especialista en suplementación, antes de recurrir a vitaminas o complementos, conviene entender qué está necesitando realmente el organismo.
1. La hidratación, la primera aliada
Antes de pensar en suplementos, es fundamental revisar la ingesta de líquidos. Con el calor aumentan las pérdidas de agua a través del sudor y, si no se reponen adecuadamente, pueden aparecer síntomas como cansancio, dolor de cabeza, mareos o dificultades para concentrarse.
«Muchas veces llamamos astenia a lo que en realidad es una hidratación deficiente», señala Rachdan.
La especialista recomienda beber agua de forma regular durante todo el día y prestar atención a señales como la sed intensa, una orina muy oscura o la sensación de embotamiento.
2. Comer ligero, no comer peor
Las ensaladas, las frutas o los platos fríos son protagonistas del verano, pero eso no debería traducirse en una alimentación insuficiente o desequilibrada. Saltarse comidas, abusar de los ultraprocesados o alimentarse únicamente de picoteos puede favorecer los bajones de energía.
Una dieta equilibrada debe seguir aportando proteínas, hidratos de carbono de calidad, grasas saludables, frutas, verduras y minerales.
«El cansancio también aparece cuando el cuerpo no recibe materia prima suficiente para funcionar», explica la farmacéutica.
3. Los suplementos no solucionan todo
La suplementación puede ser útil en determinados casos, pero no debería convertirse en la respuesta automática ante cualquier sensación de agotamiento.
Antes de recomendar un complemento, es importante valorar factores como la edad, la alimentación, la calidad del sueño, la medicación, el nivel de actividad física, el estrés y la presencia de otros síntomas.
Vitaminas del grupo B, magnesio, vitamina C, hierro o algunos adaptógenos pueden resultar beneficiosos en situaciones concretas, pero no todas las personas los necesitan ni deben tomarlos sin criterio profesional.
4. La vitamina C no hace milagros
La vitamina C participa en el metabolismo energético y contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga. Sin embargo, eso no significa que sea la solución universal frente al agotamiento estival.
«Puede ser útil dentro de una estrategia bien planteada, especialmente si la alimentación es insuficiente o existe una necesidad aumentada, pero no sustituye al descanso, la hidratación ni una dieta adecuada», subraya Rachdan.
5. Hacer ejercicio sí, pero adaptado
Aunque las altas temperaturas invitan al sedentarismo, mantenerse activo favorece el tono físico, mejora el descanso y contribuye al bienestar emocional.
La recomendación es evitar las horas centrales del día, reducir la intensidad cuando hace mucho calor y optar por actividades más suaves, como caminar a primera hora de la mañana o al atardecer, nadar o realizar ejercicio acuático.
6. Dormir bien, fundamental
El sueño suele resentirse durante el verano debido al calor, las cenas tardías, el consumo de alcohol, los cambios de rutina o el uso de pantallas antes de acostarse.
Mantener horarios relativamente estables, ventilar bien la habitación, cenar ligero y evitar bebidas estimulantes durante la tarde puede ayudar a mejorar el descanso.
«Cuando alguien llega a la farmacia diciendo que está agotado, una de las primeras preguntas debería ser cómo está durmiendo», recuerda la farmacéutica.
Cuándo conviene consultar
Si la fatiga es intensa, persiste durante varias semanas o se acompaña de mareos frecuentes, palpitaciones, pérdida de peso, fiebre, dificultad para respirar, tristeza mantenida o limita las actividades cotidianas, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Además, las personas mayores, embarazadas, niños, pacientes con enfermedades crónicas o quienes toman medicación requieren una vigilancia especial, ya que son más vulnerables a los efectos de las altas temperaturas.