alzheimer
Descubren que pequeños cambios en la dieta alteran la microbiota y pueden agravar el Alzheimer
Los autores consideran que este trabajo refuerza la necesidad de seguir investigando el eje formado por alimentación, hormonas y microbiota intestinal
La alimentación y las hormonas sexuales podrían desempeñar un papel mucho más importante de lo que se pensaba en la evolución del Alzheimer. Así lo concluye un estudio publicado en la revista Gut Microbiome, que muestra cómo pequeñas variaciones en la dieta y en los niveles hormonales son capaces de modificar de forma significativa la microbiota intestinal, un cambio que podría influir en el desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa.
La investigación, dirigida por Francisco Wandosell, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM), y Lara Ordóñez-Gutiérrez, de la Universidad Complutense de Madrid, siguió durante tres meses a ratones con un modelo experimental de Alzheimer (APP/PS1) y a otros animales sanos. Los investigadores analizaron cómo respondía su microbiota intestinal al modificar la alimentación y el estado hormonal.
Los resultados muestran que, cuando los animales consumen una dieta estándar, apenas existen diferencias en la composición de la microbiota entre los ratones con Alzheimer y los sanos. Sin embargo, sí aparecen diferencias muy marcadas entre machos y hembras. Además, al reducir los niveles de testosterona mediante la castración de los machos, el perfil bacteriano cambia de forma notable y pasa a situarse entre el de los machos intactos y el de las hembras, lo que confirma la influencia de las hormonas sexuales sobre el ecosistema intestinal.
El estudio también revela que modificar ligeramente el equilibrio entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3 de la dieta provoca cambios importantes en la diversidad de la microbiota. En particular, los ratones con Alzheimer alimentados con dietas pobres en omega-3, una condición que agrava la enfermedad, desarrollaron una microbiota con características asociadas a una mayor inflamación y a un peor pronóstico.
Según Francisco Wandosell, estos resultados evidencian que la dieta y las hormonas sexuales influyen de forma decisiva en la composición de la microbiota intestinal y que esa interacción puede repercutir directamente en el envejecimiento cerebral y en la progresión del Alzheimer. El investigador subraya que comprender la relación entre microbiota, hormonas y cerebro será clave para desarrollar nuevas estrategias de prevención y de cuidado frente a las enfermedades neurodegenerativas.
Los autores consideran que este trabajo refuerza la necesidad de seguir investigando el eje formado por alimentación, hormonas y microbiota intestinal, un campo que podría abrir nuevas vías para prevenir o retrasar la aparición del Alzheimer en personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.