Bryan Johnson

Evolución de Bryan Johnson de 2018 a 2025RR.SS.

Bryan Johnson, el millonario que aspira a la inmortalidad tiene una enfermedad autoinmune

Una endoscopia bidireccional reciente reveló que padece gastritis autoinmune

El empresario estadounidense Bryan Johnson, conocido por invertir millones de dólares en un ambicioso programa para ralentizar el envejecimiento, ha anunciado que ha sido diagnosticado de gastritis autoinmune, una enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca por error las células del estómago.

Johnson compartió la noticia a través de sus redes sociales, donde explicó que este nuevo diagnóstico está relacionado con la enfermedad autoinmune de la tiroides que padece desde hace casi tres décadas. «Me diagnosticaron hipotiroidismo autoinmune a los 21 años. Ahora tengo 48, así que esta condición forma parte de mi cuerpo desde hace 27 años», señala.

El empresario explica que muchas personas desconocen la relación que existe entre ambas patologías. «Lo que mucha gente desconoce es que la tiroides y el estómago están estrechamente relacionados en la autoinmunidad. Cuando uno se ve afectado, el otro suele verse afectado también. Incluso existe un nombre clínico para ello (síndrome tirogástrico), descrito por primera vez en la década de 1960».

Según relata, el diagnóstico llegó tras someterse recientemente a una endoscopia digestiva. «Una endoscopia bidireccional reciente reveló gastritis autoinmune. Es la misma predisposición autoinmune subyacente con la que he convivido desde los 21 años, que ahora se manifiesta en mi estómago».

¿Qué es la gastritis autoinmune?

La gastritis autoinmune es una enfermedad inflamatoria crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error las células de la mucosa del estómago. Con el paso del tiempo, este proceso puede provocar un deterioro progresivo del tejido gástrico y dificultar la absorción de nutrientes esenciales.

Según explican desde Quirónsalud, una de las principales consecuencias de esta patología es el desarrollo de anemia por déficit de hierro y de vitamina B12. Al tratarse de una enfermedad de evolución lenta, los especialistas suelen realizar gastroscopias periódicas para vigilar su progresión y detectar posibles cambios hacia estadios más avanzados.

El doctor Pedro de María señala que esta enfermedad también se asocia a un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico y tumores neuroendocrinos tipo 1, que «casi siempre» presentan un comportamiento poco agresivo.

«Así que el plan es sencillo: vigilancia con gastroscopia, reponer B12 y hierro y tratar el Helicobacter si aparece. No hay dieta que la cure, pero se controla muy bien», explica el especialista.

Objetivo: alcanzar la inmortalidad

Hace unos meses el millonario anunciaba su nuevo objetivo: alcanzar la inmortalidad para el año 2039. Aunque reconoce que hoy no existe una tecnología capaz de lograrlo, sostiene que el rápido avance de la inteligencia artificial podría acelerar el desarrollo de terapias capaces de rejuvenecer el organismo y prolongar la vida de forma indefinida. «Voy a intentar alcanzar la inmortalidad para 2039. Pasa un año y sigo teniendo la misma edad biológica. Te invito a unirte a mí», afirma Johnson.

El empresario considera que, por primera vez, la humanidad dispone de herramientas que permiten plantear este desafío como una posibilidad científica y no solo como un ideal filosófico.

«La búsqueda de la fuente de la juventud es la historia más antigua jamás contada. Ha sido el sueño de soñadores durante milenios, pero siempre dolorosamente inalcanzable. Por primera vez en la historia de la vida en la Tierra, en los últimos 24 meses, se ha abierto una oportunidad para que un ser consciente se esfuerce de forma realista por alcanzar este objetivo».

Johnson sostiene que la inmortalidad no contradice las leyes de la física, sino que representa un problema de ingeniería biológica que la naturaleza ya ha resuelto en distintas especies.

Como ejemplo cita a la hidra de agua dulce, capaz de regenerar continuamente sus células, a la medusa Turritopsis dohrnii, que puede revertir parte de su ciclo vital, y a las langostas, cuya elevada actividad de la enzima telomerasa contribuye a preservar sus telómeros. «Necesitamos adaptar este sistema a los humanos», plantea.

Johnson asegura que lleva seis años sometiéndose a un exhaustivo protocolo basado en mediciones continuas de su organismo y en la aplicación de intervenciones respaldadas por la evidencia científica disponible.

«Empecé siendo un hombre de 42 años, agotado y con el cuerpo inflamado, que se había estrellado contra las rocas de la comida basura estadounidense y el martirio del emprendimiento. Seis años después, mi cuerpo funciona en gran medida al nivel de un joven de 18 años. Esto incluye mi sistema cardiovascular, fertilidad, fuerza y hormonas».

No obstante, reconoce en sus redes sociales que sus resultados distan de ser perfectos. «Tengo una pérdida auditiva leve a moderada en el oído izquierdo que no tiene solución y mi cerebro tiene anatómicamente 42 años (tengo 48)».

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