Un consenso científico redefine la salud mental positivaGetty/ Francescoridolfi.com

Salud mental

¿Eres feliz en la vida? Estos seis factores revelan si tienes una buena salud mental

Una investigación proporciona las bases para una buena salud mental

Hoy en día, la mayoría de las personas anteponen su salud mental a cualquier trabajo o relación. Sin embargo, el término 'salud mental' sigue algo difuso para la mayoría de la población. Esta falta de precisión ha dificultado su aplicación práctica tanto en la investigación como en las políticas de salud.

Ahora, un estudio liderado por la Universidad de Adelaida y la organización Be Well Co. ha dado un paso clave para resolver esta cuestión fundamental: qué implica realmente estar bien desde el punto de vista mental.

La investigación, publicada en la revista científica Nature Mental Health, es la primera en alcanzar un consenso global sobre los elementos que definen una salud mental positiva, así como aquellos que no forman parte de ella.

Para ello, los investigadores encuestaron a 122 especialistas de 11 disciplinas distintas. El resultado fue un acuerdo superior al 75 % en un total de 19 dimensiones relacionadas con el bienestar mental. Además, se alcanzó un consenso casi unánime –por encima del 90 %– en seis factores considerados esenciales para mantener una buena salud mental.

Los seis factores esenciales

  1. Significado y propósito: sentir que la vida vale la pena y está orientada hacia un objetivo.
  2. Satisfacción con la vida: evaluación general de que tu vida es buena.
  3. Autoaceptación: visión positiva y sin prejuicios de uno mismo.
  4. Conexión: relaciones cercanas y afectuosas con los demás.
  5. Autonomía: sensación de control sobre las decisiones y la autoexpresión.
  6. Felicidad: estado de ánimo positivo y alegría frecuentes.

La nueva definición de salud mental positiva aspira a transformar la manera en la que se mide, se promueve y se integra el bienestar mental en ámbitos como la sanidad, el entorno laboral y las políticas públicas.

Según explicó el investigador Matthew Iasiello, el principal avance del estudio radica en establecer que la salud mental positiva no es un estado puntual, sino el resultado de la interacción entre cómo nos sentimos, cómo funcionamos y cómo nos relacionamos con los demás. «Durante demasiado tiempo, el bienestar mental se ha definido de diferentes maneras, lo que dificultaba comparar evidencias o diseñar políticas eficaces», señaló.

En este sentido, el experto ilustró el problema con una analogía: «Imaginen que existieran 150 formas distintas de medir la presión arterial; los resultados serían inútiles». De ahí la importancia de alcanzar un consenso sobre qué constituye realmente una buena salud mental.

Elementos impulsores

El estudio también aclara qué elementos no forman parte directa de esta definición. Se determinó que factores como la salud física, los ingresos, la vivienda, las estrategias de afrontamiento y la espiritualidad no definen la salud mental positiva, sino que se consideran importantes impulsores de la misma.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la salud mental positiva es independiente de la presencia de trastornos mentales. Es decir, una persona puede experimentar bienestar incluso conviviendo con una enfermedad mental, lo que supone un cambio de enfoque en la comprensión tradicional del concepto.

A partir del análisis de 11 disciplinas –entre ellas medicina, psicología, sociología y salud pública–, los investigadores identificaron 19 dimensiones del bienestar mental, con seis factores considerados esenciales.

«Una buena salud mental no implica sentirse bien todo el tiempo», subrayó Iasiello. «Se trata de contar con los recursos emocionales, psicológicos y sociales necesarios para afrontar las dificultades, vivir de forma plena y encontrar sentido a la vida».

Se trata de contar con los recursos emocionales, psicológicos y sociales necesarios para afrontar las dificultades y encontrar sentido a la vidaMatthew Iasiello

Por su parte, el coautor Joep van Agteren destacó la utilidad práctica del estudio más allá del ámbito académico. «Comprender qué constituye el bienestar mental positivo permite a gobiernos, empresas y comunidades centrarse en acciones que realmente marcan la diferencia», afirmó.

En esta línea, el estudio valora iniciativas cotidianas que contribuyen al bienestar, desde políticas públicas que fomentan la conexión social hasta entornos educativos que promueven el optimismo en los más jóvenes.

Los autores coinciden en que contar con una definición compartida es clave para avanzar en investigación y diseñar intervenciones más eficaces. «No se puede construir lo que no se puede definir», concluyó el profesor Dan Fassnacht, quien subrayó que este modelo consensuado supone «un punto de inflexión» en la comprensión de la salud mental.