La psicóloga Laura Fernández analiza los beneficios de la soledadGetty Images/RR.SS

Salud mental  Las cinco lecciones de la psicóloga Ángela Fernández sobre aprender a estar solo

La profesional afirma que la soledad puede llevarnos a mirar de frente aquello que antes permanecía oculto

Aprender a disfrutar de la soledad puede cambiar la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. La psicóloga Ángela Fernández señala en su cuenta de Instagram cinco aprendizajes que pueden surgir cuando dejamos de vivir la soledad como algo que debemos evitar.

1. Qué estás dispuesto a tolerar

Cuando aprendes a estar contigo mismo, puedes dejar de aceptar vínculos complicados, conversaciones vacías o relaciones basadas en presencias a medias. No necesariamente porque te vuelvas más exigente, sino porque empiezas a escucharte con mayor honestidad y a ser más coherente con lo que quieres. Además, dejas de sentir la necesidad de llenar determinadas carencias o vacíos con cualquier compañía. «No es que te vuelvas más exigente, sino que te escuchas a ti mismo con honestidad», explica la psicóloga.

2. Eran un forma de huir

No todas las relaciones tienen por qué haber sido auténticas, profundas o genuinas. Algunas pueden haber servido para sostenernos en determinados momentos o para proporcionarnos seguridad cuando necesitábamos refugiarnos de una situación difícil.

La soledad puede llevarnos a mirar de frente aquello que antes permanecía oculto bajo el ruido, la actividad o la compañía de otras personas. «Estar solo te obliga a mirar de frente lo que antes tapabas».

3. Dejas de negociar tu paz

Estar bien con uno mismo también puede cambiar la manera de tomar decisiones. En lugar de actuar desde la necesidad o el miedo a quedarse solo, empiezas a elegir desde la calma y desde una voluntad real. Esto permite dejar de adaptarse constantemente para encajar o renunciar a uno mismo para mantener un vínculo. La tranquilidad personal deja de ser algo que se sacrifica para conservar determinadas relaciones. «La paz deja de ser algo que sacrificas».

4. El silencio aún duele

Cuando desaparecen los estímulos y el ruido cotidiano, pueden aparecer emociones, pensamientos incómodos o heridas que todavía no se han resuelto.

Esto no significa que la soledad genere necesariamente malestar ni que sea algo negativo que haya que evitar. Puede convertirse, por el contrario, en un espacio para atender, confrontar, comprender e integrar aquello que había sido ignorado hasta ese momento. «No porque la soledad en sí misma genere dolor o malestar significa que sea algo negativo o que tengamos que evitar a toda costa».

5. Autoestima y límites

La soledad también puede ayudar a reducir la dependencia de la aprobación externa y favorecer un mayor reconocimiento del propio valor. Al aceptar quién eres, la comparación con los demás puede perder peso.

Además, «te vuelve más asertivo, ya que te permite expresar lo que piensas y sientes con seguridad, poner límites sin culpa y no aceptar situaciones que no te hacen bien».

A esto se suma una mayor autonomía, que permite reflexionar sobre las propias decisiones y tomar elecciones más alineadas con lo que eres y con lo que sientes.