La felicidad surge de una sinfonía de factores
Ni el dinero ni el éxito: las cinco claves para ser feliz, según los expertos
Los mayores expertos en felicidad coinciden: dedicar tiempo a los seres queridos es fundamental
¿Qué necesitamos para ser felices? Aunque no existe una fórmula universal, algunos de los principales investigadores mundiales sobre la felicidad tienen clara una de las claves: cuidar las relaciones personales. De hecho, tras analizar durante años las evidencias científicas sobre el bienestar, varios de estos expertos aseguran que han decidido dedicar más tiempo a sus seres queridos.
«La felicidad surge de una sinfonía de factores, pero si tuviera que señalar un solo secreto para la felicidad, las relaciones con otras personas podrían serlo», afirma Lara Aknin, profesora de Psicología Social en la Universidad Simon Fraser.
A principios de este año, Aknin participó en una videollamada con otros doce especialistas internacionales en la ciencia del bienestar. El objetivo era reflexionar sobre lo que sus aproximadamente 600 años de investigación colectiva, sumados a sus propias experiencias vitales, pueden enseñar sobre cómo vivir una vida satisfactoria y sobre el futuro de este campo de estudio.
Las conclusiones de este encuentro se publicaron en el Journal of Happiness Studies y reúnen algunas de las principales lecciones que estos investigadores han extraído de sus trabajos. Sus reflexiones apuntan a que la felicidad no depende de un único factor, sino de una combinación de relaciones personales, seguridad económica, actividades significativas y hábitos cotidianos.
1. Relaciones personales
Si hay una conclusión que destaca entre las reflexiones de los investigadores es la importancia de los vínculos personales. Varios participantes explicaron que, después de conocer los resultados de sus propias investigaciones, comenzaron a dedicar de forma consciente más tiempo a familiares y amigos.
Mantener relaciones cercanas, escuchar con atención y compartir experiencias son algunas de las formas de cuidar esos vínculos. La felicidad, desde esta perspectiva, no depende únicamente de cómo nos sentimos individualmente, sino también de la calidad de nuestras conexiones con otras personas.
«Tener relaciones es uno de los indicadores más fiables de felicidad que se desprenden de un sólido conjunto de pruebas que abarcan las ciencias sociales», afirma Aknin, coautora del artículo junto con Säde Stenlund, de la Universidad de Harvard, y Kelsey O'Connor, investigadora principal del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Luxemburgo.
Sabemos que tener a una sola persona con la que puedas contar es sumamente importante. Tener más relaciones y más comunidades de las que te sientas parte refuerza esa sensación de bienestar.
2. Más dinero no significa ser más feliz
La seguridad financiera también importa. Contar con ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas y vivir sin una preocupación económica constante puede contribuir de manera importante al bienestar.
Sin embargo, los ingresos adicionales tienden a tener un impacto menor en la felicidad una vez que las necesidades fundamentales están cubiertas. Esto no significa que el dinero deje de importar, sino que su capacidad para mejorar el bienestar depende, en parte, de la situación económica de cada persona.
3. Encontrar sentido al trabajo
Otra de las claves señaladas por los expertos es realizar actividades que tengan significado personal. Sentir que el trabajo que hacemos es valioso y que está en consonancia con nuestros valores puede contribuir a una mayor satisfacción vital.
Esta idea también se extiende más allá del ámbito laboral. Dedicar tiempo a proyectos personales, aficiones o actividades que consideramos importantes puede ayudarnos a construir una vida más acorde con nuestras prioridades.
4. La felicidad también se cultiva
Los investigadores destacan que algunos hábitos pueden ayudar a mejorar el bienestar. Entre ellos figuran expresar gratitud, prestar atención a las experiencias positivas, cuidar las relaciones personales, escuchar de forma más consciente y participar en actividades sociales.
También mencionan el voluntariado como una forma de implicarse en la comunidad y contribuir al bienestar de otras personas.
La clave está en trasladar los conocimientos científicos a la vida cotidiana. En lugar de esperar a que la felicidad aparezca por sí sola, podemos introducir cambios deliberados en la manera de relacionarnos, distribuir nuestro tiempo y participar en actividades que consideramos valiosas.
Las personas felices no lo son constantemente, ni la felicidad está reservada únicamente a quienes tienen vidas ideales
Según Aknin, los investigadores también hablaron del bienestar como un camino. En general, las personas felices no lo son constantemente, ni la felicidad está reservada únicamente a quienes tienen vidas ideales, circunstancias perfectas o un optimismo innato. En cambio, se puede desarrollar mediante decisiones conscientes, autoconciencia y adaptación, incluso en los momentos difíciles, afirma.
Algunos de los principales modelos sobre la felicidad sugieren que aproximadamente el 10 % de la felicidad de una persona se debe a sus circunstancias vitales: aspectos importantes y relativamente difíciles de cambiar, como el lugar de residencia, la edad, la situación laboral o el estado civil. Sin embargo, hasta el 40 % de la felicidad está relacionada con las «actividades voluntarias» o cómo se elige emplear el tiempo.
«Eso ofrece muchas oportunidades para que las personas que son intrínsecamente más pesimistas comiencen a practicar estrategias respaldadas por la investigación, como la meditación o la gratitud, que podrían ayudarlas a ver el mundo de una manera más positiva», afirma el estudio al que ha tenido acceso El Debate.
5. No hay que estar bien todo el tiempo
Por último, los expertos recuerdan que la felicidad no consiste en experimentar emociones positivas de manera permanente. El bienestar también implica afrontar las dificultades, adaptarse a los cambios y encontrar maneras de seguir adelante cuando las circunstancias no son favorables.
Desde esta perspectiva, construir una vida satisfactoria pasa por reconocer nuestros valores y fortalezas, cuidar las relaciones que nos importan y aprender a adaptarnos a las distintas etapas de la vida.
Aknin, quien también es coeditor del Informe Mundial sobre la Felicidad concluye: «Cuando las personas sienten que les va bien, tienen la capacidad, la aptitud y la motivación para involucrarse en los asuntos mundiales, para cuidar de sus seres queridos y de sus comunidades».
Cuando invertimos en otras personas, dice, ellas nos lo transmiten y nos lo devuelven. «La generosidad no es un juego de suma cero».