La caída del cabello es frecuente entre los meses de septiembre y noviembreGTRES

Cómo saber si tu caída de cabello es estacional o un signo de un problema mayor

Con la llegada del otoño, muchas personas experimentan una mayor caída del cabello, lo que puede generar inquietud. Sin embargo, desde Hospital Capilar aclaran que este fenómeno responde, en muchos casos, a una caída estacional perfectamente natural. La Dra. Soto, especialista de esta institución, explica que este tipo de caída está relacionada con el ciclo de crecimiento del cabello y se ve influenciada por factores hormonales, genéticos y ambientales. Su aparición es especialmente frecuente entre los meses de septiembre y noviembre, aunque también puede observarse, en menor medida, durante la primavera.

Según señala la experta, esta pérdida capilar se produce como consecuencia de la disminución de la exposición solar al finalizar el verano, lo que provoca que muchos cabellos pasen de la fase de crecimiento (anágena) a la fase de caída (telógena). Además, añade que este comportamiento guarda relación con mecanismos biológicos similares a la muda estacional de otros mamíferos, aunque en los humanos se manifieste de forma más discreta.

Para comprender mejor este proceso, conviene repasar las tres fases principales del ciclo capilar: la anágena, que puede prolongarse entre dos y seis años y en la que se encuentra el 85 % del cabello; la catágena, una fase de transición que dura entre dos y tres semanas; y la telógena, que supone el periodo de reposo y caída, con una duración de dos a tres meses. Es esta última la que se acentúa en determinados momentos del año, como el otoño.

Ahora bien, ¿cómo distinguir esta caída natural de un problema más serio? Según detalla la Dra. Soto, existen varios indicios que permiten identificar una caída estacional: su duración es limitada (dos o tres meses), el cabello se cae de forma difusa y generalizada, no hay zonas despobladas ni signos evidentes de calvicie, y no se acompaña de molestias como picor, inflamación o dolor en el cuero cabelludo. Además, su aparición suele coincidir con los cambios estacionales.

Cuando sí preocuparse

Por el contrario, se recomienda acudir a un especialista si la caída se prolonga más allá de los tres o cuatro meses, si aparecen áreas de despoblamiento o alopecia localizada, si existen antecedentes familiares de alopecia androgenética o si se acompaña de otros síntomas como fatiga, debilidad de las uñas, enrojecimiento o descamación del cuero cabelludo. Asimismo, haber pasado recientemente por una infección, fiebre elevada, una intervención quirúrgica o un episodio de estrés importante también puede desencadenar una caída capilar más preocupante.

La doctora recuerda que, además de los factores estacionales, existen otros elementos que pueden agravar la pérdida de cabello, como el estrés físico o emocional –por ejemplo, tras las vacaciones–, alteraciones hormonales (como el posparto o la suspensión de anticonceptivos), carencias nutricionales de hierro, zinc o biotina, así como el uso de productos agresivos o peinados con tracción excesiva.

Cómo mitigar la caída

Aunque no se puede evitar completamente la caída estacional, sí es posible mitigar sus efectos mediante una serie de pautas. La Dra. Soto recomienda mantener una alimentación equilibrada rica en nutrientes esenciales (como hierro, biotina, omega-3 o proteínas), realizar masajes capilares regulares para favorecer la circulación, usar champús suaves y evitar el uso excesivo de calor o productos agresivos. También pueden emplearse suplementos específicos bajo prescripción médica, así como preparados con vitaminas del grupo B, L-cistina o extracto de mijo, especialmente útiles en casos de caída telógena.

Cómo hacer la rutina diaria

En cuanto al cuidado diario, la especialista propone una rutina orientada a fortalecer el cabello durante esta etapa: champús anticaída enriquecidos con principios activos como cafeína, biotina o arginina; lociones o ampollas con ingredientes estimulantes (como aminexil, niacinamida o placenta vegetal); masajes capilares dos o tres veces por semana; evitar coloraciones o tratamientos químicos agresivos; y valorar el uso de suplementos cuando exista alguna deficiencia nutricional documentada.

En definitiva, aunque la caída del cabello en otoño es habitual y, por lo general, pasajera, es importante conocer sus características para no confundirla con trastornos capilares más graves. Una evaluación médica adecuada permitirá descartar otras causas y, en caso necesario, iniciar un tratamiento específico.