La mandarina contiene vitaminas que refuerzan las defensas

La verdad sobre los hilitos blancos de las mandarinas: ¿hay que comerlos o quitarlos?

Fruta fácil de pelar, resulta perfecta a media mañana o tarde

La mandarina es una fruta ideal para reforzar el organismo en los meses fríos, ya que aporta vitaminas y nutrientes esenciales. Este cítrico jugoso destaca por su riqueza en minerales y, sobre todo, en vitamina C, lo que le confiere un potente efecto antioxidante.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), también ofrece un aporte relevante de provitamina A y contiene criptoxantina, un caroteno que no solo se transforma en vitamina A en el cuerpo, sino que además tiene propiedades antioxidantes. Su sabor característico proviene del ácido cítrico y el ácido málico, presentes en menor cantidad que en la naranja. A ello se suma la presencia de flavonoides como la hesperidina, neohesperidina, nobiletina y tangeritina.

De fácil pelado y muy práctica para consumir como tentempié a media mañana o por la tarde, la mandarina es una de las frutas más versátiles y saludables. Sin embargo, muchas personas siguen cometiendo un error común a la hora de comerla.

La Dra. María Muñoz, especialista en Aparato Digestivo, explica en sus redes sociales por qué no hay que quitar el albedo, esas hebras blancas características de las mandarinas: «El albedo no está ahí por casualidad, es la defensa natural de la fruta. Protege la pulpa de insectos y microorganismos, reduce la oxidación, sirve como reserva nutritiva para el desarrollo del fruto y lo defiende de la radiación solar», afirma la doctora, quien añade: «El albedo es rico en pectina, una fibra que ralentiza la absorción del azúcar. También contiene vitamina C y flovonoides que refuerzan tu sistema inmune, cuidan tu piel y tus vasos sanguíneos. Además, aporta minerales esenciales como el potasio y el magnesio y en resumen consumir la fruta con el albedo es un pequeño gesto, pero grandes beneficios para tu salud».

Por su parte, Cristina Lora, experta en seguridad alimentaria, añade que el albedo «contienen hasta 20 veces más compuestos fenólicos que los gajos, que son antioxidantes y un alto contenido en pectina, que es fibra que hace que se reduzcan los niveles de colesterol LDL en sangre».