El ictus isquémico es una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel mundialGetty Images

La gravedad del ictus depende del momento del día en el que ocurre

El ictus isquémico es una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel mundial

El accidente cerebrovascular o ictus ocurre cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o reduce privando al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes esenciales. Según su mecanismo de producción, las enfermedades cerebrovasculares (ECV) pueden dividirse en dos grandes grupos: los ictus isquémicos y hemorrágicos.

Los primeros representan entre el 80 y el 85 % de todos los accidentes cerebrovasculares y suceden cuando un coágulo bloquea el paso de la sangre al cerebro.

A pesar de los avances en el tratamiento agudo, la evolución de los pacientes sigue siendo muy variable, lo que indica la existencia de mecanismos biológicos aún poco comprendidos. Un estudio liderado por un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Carlos III (CNIC) ha dado un paso más al demostrar que la gravedad del ictus depende del momento del día en que ocurre.

La investigación, según explican sus autores en un artículo publicado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), revela que los neutrófilos, las células inmunes más abundantes y primeras en responder tras un ictus, están regulados por el reloj biológico interno, lo que condiciona la perfusión cerebral, el daño tisular y la recuperación del paciente.

Este trabajo identifica la regulación circadiana de la respuesta inmune

Estos cambios, explica la Dra. María Ángeles Moro, investigadora principal del proyecto y directora del Laboratorio de Fisiopatología Neurovascular del CNIC, en el mencionado artículo, influyen de forma directa en la circulación colateral, la perfusión cerebral y la extensión del daño tras la interrupción del flujo sanguíneo, a través de procesos de inmunotrombosis.

«Nuestros resultados muestran que el ictus no es un evento biológicamente homogéneo: el estado del sistema inmune en el momento en que ocurre puede determinar diferencias importantes en la gravedad y la recuperación», señala la Dra. Moro.

Mediante modelos experimentales y datos clínicos de más de 500 pacientes, el estudio revela que, en determinadas fases del día, los neutrófilos adoptan un perfil más proinflamatorio y liberan con mayor intensidad trampas extracelulares de neutrófilos (NETs). Estas estructuras, aunque forman parte de la defensa inmunitaria, pueden obstruir la microcirculación cerebral causar inmunotrombosis y agravar la lesión.

«Observamos que cuando los neutrófilos liberan más NETs, la circulación en los pequeños vasos se ve comprometida y el daño cerebral es mayor», explica Sandra Vázquez-Reyes, investigadora del CNIC, actualmente en Massachusetts General Hospital / Harvard Medical School.

Por el contrario, en otras fases del ciclo circadiano, los neutrófilos muestran un comportamiento menos dañino, lo que permite una mejor perfusión y limita la progresión del ictus. «Esto ayuda a entender por qué pacientes con características clínicas similares pueden evolucionar de forma muy distinta», añade Alicia García-Culebras, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid.

Este trabajo introduce el concepto de inflamación vascular regulada por el reloj circadiano y abre nuevas oportunidades terapéuticasMaría Isabel CuarteroInvestigadora de la Universidad Complutense de Madrid

El estudio confirma además que estos mecanismos también están presentes en pacientes con ictus: «Los marcadores inflamatorios y de actividad de neutrófilos en sangre siguen ritmos diarios y se asocian tanto con la gravedad del ictus como con la calidad de la circulación colateral», señalan Ignacio Lizasoain, investigador del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital 12 de Octubre (i+12) y de la Facultad de Medicina de la UCM, y Patricia Calleja, neuróloga de la Unidad de Ictus del Servicio de Neurología del mismo hospital.

Los autores concluyen que tener en cuenta el momento del día y la regulación circadiana del sistema inmune podría mejorar la eficacia de futuras terapias, abriendo la puerta a estrategias de cronoterapia más precisas. Además, la utilización de biomarcadores sanguíneos específicos relacionados con la inmunotrombosis podría permitir una medicina personalizada basada tanto en las características del paciente como en el momento biológico en que se produce el ictus.