Los síntomas de un ataque cerebral requieren una evaluación de emergencia

Mareo repentino o parálisis facial: señales de alerta que pueden preceder a un ictus

El accidente isquémico transitorio, un bloqueo temporal del flujo sanguíneo hacia el cerebro, no suele dejar secuelas permanentes y los síntomas desaparecen en menos de una hora, pero, según explica la American Heart Association, debe considerarse una emergencia médica y evaluarse de inmediato para prevenir un evento cerebrovascular mayor.

Los médicos aseguran que cerca de uno de cada cinco pacientes que han tenido un accidente isquémico transitorio sufrirá un accidente cerebrovascular en los tres meses siguientes, y casi la mitad de estos casos ocurren en los dos primeros días. Por ello, los especialistas lo describen como una «señal de alerta» de ataque cerebral.

En un informe publicado en la revista médica Stroke, los expertos proponían un enfoque estandarizado para la evaluación de pacientes con sospecha de accidente isquémico transitorio (AIT).

Síntomas de AIT

Los síntomas del AIT son los mismos que los del ataque cerebral, solo que temporales. Comienzan repentinamente y pueden tener alguna o todas estas características:

  • Los síntomas comienzan fuertes y luego desaparecen.
  • Los síntomas suelen durar menos de una hora.
  • Parálisis facial.
  • Debilidad en un lado del cuerpo.
  • Entumecimiento en un lado del cuerpo.
  • Problemas para encontrar las palabras correctas/dificultad para hablar.
  • Mareos, pérdida de la visión o dificultad para caminar.

Se puede utilizar el acrónimo F.A.S.T. para reconocer los síntomas de un ataque cerebral e identificar un AIT: F = face (rostro): rostro caído o entumecido; A = arms (brazos): debilidad en un brazo; S = speech (habla): dificultad en el habla; T = time (tiempo): tiempo de llamar al 9-1-1, incluso si los síntomas desaparecen.

«Diagnosticar con certeza un AIT es difícil porque la mayoría de los pacientes recuperan su estado normal antes de llegar a urgencias», explicó Hardik P. Amin, neurólogo y autor principal del documento, quien destacó además la variabilidad en la atención según los recursos disponibles en cada centro sanitario.

La declaración también ofrece pautas para diferenciar un AIT de otras afecciones con síntomas similares –como la hipoglucemia, una convulsión o una migraña–, cuyos signos suelen extenderse y aumentar de intensidad con el tiempo.

Factores de riesgo

Entre los principales factores de riesgo figuran la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el colesterol elevado y el tabaquismo, así como la fibrilación auricular, la apnea del sueño, la enfermedad arterial periférica o antecedentes previos de ictus.

En el ámbito hospitalario, las guías recomiendan que la evaluación inicial incluya una tomografía computarizada sin contraste para descartar hemorragias cerebrales, seguida de estudios de imagen de los vasos sanguíneos del cuello y la cabeza. La resonancia magnética, idealmente dentro de las 24 horas, es la prueba más eficaz para detectar lesiones cerebrales, y hasta el 40 % de los pacientes con síntomas de AIT reciben finalmente un diagnóstico de ictus tras esta prueba.

Asimismo, se aconseja realizar análisis de sangre y estudios cardíacos —como electrocardiogramas— para identificar factores de riesgo y posibles causas de origen cardiaco. Una consulta neurológica temprana, presencial o por telemedicina, se asocia con una menor mortalidad, por lo que se recomienda realizarla en un plazo máximo de 48 horas y no más allá de una semana tras el episodio.