La arteritis de células gigantes afecta principalmente a arterias de gran y mediano calibre, como las que irrigan la cabeza y el cuello

La arteritis de células gigantes afecta principalmente a arterias de gran y mediano calibreAdobeStok

La ciencia revela por qué las arterias se inflaman a partir de los 50 años y pueden causar un ictus

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha realizado el mayor análisis epigenético efectuado hasta ahora sobre la arteritis de células gigantes. Esta dolencia autoinmune afecta a las arterias de gran calibre, como las que irrigan la cabeza y el cuello, especialmente en personas mayores de 50 años.

El estudio ha detectado alteraciones en el ADN vinculadas a los mecanismos de inflamación y reparación vascular, y ha identificado 37 genes implicados, algunos de los cuales no habían sido relacionados previamente con esta patología. Estos descubrimientos podrían propiciar el desarrollo de nuevos biomarcadores y opciones terapéuticas.

La investigación, dirigida por científicos del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (IPBLN-CSIC) en Granada y realizada en colaboración con expertos de Italia y Francia, ha sido publicada en la revista científica Arthritis & Rheumatology, considerada una de las más prestigiosas en el ámbito de la reumatología.

Este trabajo representa la investigación epigenética más ambiciosa llevada a cabo en tejido arterial afectado por arteritis de células gigantes, enfermedad caracterizada por una inflamación crónica que el sistema inmunológico no logra contener. Su denominación deriva de las estructuras celulares que se observan al microscopio: células inmunitarias fusionadas en grandes conglomerados multinucleados que deterioran la capa interna de las arterias, produciendo un engrosamiento que reduce el flujo sanguíneo.

A pesar de que se conocen sus efectos, los mecanismos de la arteritis de células gigantes continúan siendo un enigma. Su aparición suele estar asociada a una respuesta inmunitaria descontrolada que permite la infiltración de células inflamatorias en las arterias, generando daños persistentes. En los casos más graves, esta inflamación puede interrumpir el paso de sangre, con consecuencias severas como la pérdida de visión o episodios de accidente cerebrovascular.

Esta inflamación puede interrumpir el paso de sangre causando pérdida de visión o episodios de accidente cerebrovascular

Uno de los principales obstáculos en el estudio de esta enfermedad ha sido la obtención de muestras directamente afectadas. Los investigadores han logrado salvar esta dificultad gracias a biopsias realizadas durante el proceso diagnóstico, accediendo así a tejido inflamado. Esta colaboración estrecha con los equipos clínicos ha sido clave para disponer de material biológico de calidad y proceder a un análisis molecular a gran escala.

Javier Martín, profesor de investigación del IPBLN-CSIC y coordinador del proyecto, destacó la relevancia de esta metodología: «Por primera vez hemos podido analizar lo que sucede en la propia arteria afectada, sin inferirlo a partir de la sangre periférica. Este acceso directo al tejido diana es una ventaja metodológica que ha requerido años de planificación y trabajo».

La investigación se centró en el estudio de las llamadas marcas de metilación del ADN, modificaciones químicas que regulan la expresión de los genes. Los expertos del IPBLN descubrieron que las células arteriales de los pacientes presentan un patrón de metilación diferente, lo que indica una alteración profunda del funcionamiento celular en el contexto autoinmune.

Gonzalo Borrego, investigador predoctoral implicado en el análisis bioinformático, subrayó que «estudiar la metilación aporta contexto: no solo qué genes existen, sino cómo se están usando en la arteria afectada. Nos permite ver qué genes están activos y cuáles no lo están, o, en otras palabras, entender qué procesos se alteran durante el desarrollo de esta vasculitis».

Gracias a esta aproximación, se han descubierto nuevas rutas inflamatorias no descritas hasta ahora en la arteritis de células gigantes. Estas vías abren nuevas perspectivas para el desarrollo de terapias más eficaces, una necesidad urgente dado el número limitado de tratamientos actuales.

Agotamiento de células T

Uno de los hallazgos más novedosos del estudio es la posible implicación del «agotamiento de células T». Este fenómeno se produce cuando estas células del sistema inmunitario, tras una exposición prolongada a señales inflamatorias, pierden su capacidad de respuesta. Los investigadores apuntan que este agotamiento podría desempeñar un papel clave en la persistencia de la inflamación.

En condiciones normales, las células T deberían suprimir la inflamación una vez eliminada la causa. Sin embargo, en esta patología parecen quedar atrapadas en un estado disfuncional, lo que explicaría la perpetuación de los síntomas. Este fenómeno, ya observado en otras enfermedades autoinmunes, se describe ahora por primera vez en la arteritis de células gigantes.

El conocimiento de estos procesos celulares abre la puerta a intervenciones más específicas y personalizadas. Lourdes Ortiz, investigadora Ramón y Cajal en el IPBLN-CSIC y responsable del proyecto, explicó que «la metilación del ADN es una pieza clave del puzle y nos ha permitido avanzar mucho, pero en nuestra red de colaboración ya estamos planificando analizar muestras a varios niveles de expresión de genes y su traducción a la producción de proteínas presentes en el tejido. Integrar todos estos niveles de información será el siguiente paso para comprender mejor la enfermedad y priorizar nuevas dianas terapéuticas».

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