El eclipse se podrá contemplar en muchas zonas de España.

El eclipse se podrá contemplar en muchas zonas de España.Getty Images/Leonardo Patrizi

Los peligros del trío de eclipses solares: la vista, el sueño y las infecciones

Sanidad ha elaborado un informe de evaluación del riesgo ocular y de riesgos asociados

El Ministerio de Sanidad ha puesto el foco en los posibles riesgos sanitarios asociados al inusual ciclo de tres eclipses solares que podrán observarse en España hasta 2028. Aunque el peligro más inmediato está relacionado con las lesiones oculares derivadas de una observación directa o inadecuada del sol, el departamento también advierte de otros factores vinculados a la previsible concentración masiva de personas, entre ellos infecciones, accidentes, problemas relacionados con el consumo de alcohol y drogas o posibles episodios de violencia sexual.

En su informe de evaluación del riesgo, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) considera que, en términos generales, el nivel de riesgo es bajo y «acotado a escenarios específicos de exposición y movilidad». No obstante, el organismo recuerda que la experiencia acumulada en acontecimientos similares aconseja identificar con antelación los principales peligros para poder prevenirlos.

Como precedente, el informe menciona el eclipse solar total que se observó en Estados Unidos en 2017, seguido por el 88 % de los adultos. Aquella cita, según informa EFE se convirtió en uno de los acontecimientos más vistos de la historia, por encima de otros eventos científicos, deportivos o de entretenimiento.

En España no se contempla un eclipse solar total desde 1959, y entonces solo pudo verse desde Canarias. Para encontrar un fenómeno de este tipo apreciable desde la península hay que remontarse a 1912. Por ello, la expectación ante los tres eclipses que se sucederán en agosto de 2026, agosto de 2027 y enero de 2028 es especialmente elevada y, según el CCAES, «previsiblemente atraerá a un elevado número de personas, tanto nacionales como extranjeras».

Dos grandes bloques

El organismo sanitario divide los riesgos en dos grandes bloques. El primero es el de lesión retiniana por observación solar directa o con medios inadecuados. Entre las afecciones más frecuentes se encuentran el escotoma central, la pérdida de agudeza visual, la fotofobia, las metamorfopsias y la discromatopsia. El daño puede producirse sin dolor, lo que facilita una sobreexposición inadvertida. Además, una vez que se ha producido, probablemente sea irreversible, de modo que la prevención resulta esencial.

El segundo grupo de riesgos está ligado a la concentración de personas. En este apartado, el CCAES advierte de que las grandes aglomeraciones favorecen la transmisión de enfermedades prevenibles mediante vacunación y de infecciones respiratorias, como la meningitis, el sarampión, la difteria, la tosferina, el COVID-19 y la gripe. También aumentan el riesgo de tétanos asociado a heridas o lesiones accidentales, así como de infecciones transmisibles por contacto estrecho durante las relaciones sexuales, como mpox, hepatitis A o virus del papiloma humano.

Por este motivo, Sanidad recomienda revisar con antelación el estado de vacunación y consultar con un profesional sanitario para valorar si es necesario actualizar alguna inmunización antes de acudir a zonas donde se prevea una elevada afluencia.

Otro factor relevante es la exposición al sol y el aumento de las temperaturas, especialmente en los eclipses previstos para los meses de agosto. El calor extremo y la radiación solar pueden provocar golpes de calor, deshidratación, quemaduras, agotamiento, descompensación de enfermedades crónicas y un incremento de la demanda asistencial. Una exposición excesiva a la radiación ultravioleta puede causar, además, efectos adversos a corto, medio y largo plazo, como quemaduras, fotosensibilidad cutánea, alteraciones inmunológicas, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

Enfermedades

El informe también menciona las enfermedades transmitidas por vectores, cuyo riesgo se incrementa durante los meses cálidos y en áreas rurales, periurbanas o con presencia de agua estancada. Entre ellas figuran las transmitidas por mosquitos, como el virus del Nilo occidental, el dengue y el chikungunya, así como las que portan las garrapatas, entre las que destaca la enfermedad de Lyme, la más frecuente, además de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo.

En paralelo, el CCAES advierte de que los contextos de alta densidad de población pueden favorecer conductas de riesgo en las relaciones sexuales. Esto eleva la probabilidad de infecciones de transmisión sexual como clamidia, VPH, gonorrea, sífilis, linfogranuloma venéreo y VIH, además de hepatitis víricas A, B y C y mpox.

Alcohol, tabaco y drogas

El consumo de alcohol, tabaco y sustancias psicoactivas o drogas constituye otro de los elementos de preocupación. Sanidad señala que puede incrementar el riesgo de siniestros, lesiones, violencia, conductas de riesgo y problemas agudos de salud, además de dificultar la gestión de emergencias y la respuesta sanitaria. Con temperaturas elevadas, el alcohol puede favorecer la deshidratación, los golpes de calor, la hipotensión y la pérdida de conocimiento.

Fumar o exponerse al humo ambiental también se asocia a efectos adversos, especialmente respiratorios y cardiovasculares. En espacios concurridos, además, puede empeorar la calidad del aire y afectar a personas vulnerables. A ello se añade el peligro de incendios por colillas mal apagadas.

Sanidad incluye igualmente la seguridad alimentaria entre los riesgos a tener en cuenta. Este tipo de fenómenos puede propiciar desplazamientos al campo y a zonas rurales, una circunstancia que, unida al calor de agosto, favorece las intoxicaciones alimentarias.

Otros peligros

El informe enumera, por último, otros peligros posibles, como caídas, golpes, accidentes de tráfico, incrementos puntuales de la contaminación del aire por el tráfico, situaciones de superación de aforo, estampidas o aplastamientos. La afluencia masiva a entornos naturales y rurales exige, según el CCAES, una planificación específica de la gestión de residuos temporales y la provisión de servicios de saneamiento, como baños químicos, con el fin de evitar focos de insalubridad y proteger el ecosistema local.

Sanidad recuerda también que en concentraciones multitudinarias pueden producirse situaciones de acoso o violencia sexual. Por ello, aconseja promover entornos seguros y acompañados, prestar atención al entorno y a las personas en situación de vulnerabilidad, proteger las consumiciones para evitar la sumisión química y no normalizar comportamientos como comentarios sexuales o tocamientos no deseados.

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