En la menopausia baja la producción de estrógeno en el tejido cerebral
La explicación científica de por qué las mujeres pierden memoria en la menopausia
En esta etapa de la vida de la mujer baja la producción de estrógeno en el tejido cerebral
Un estudio preclínico desarrollado por investigadores de Northwestern Medicine ha identificado un posible mecanismo biológico que podría ayudar a explicar por qué las mujeres presentan un mayor riesgo de desarrollar Enfermedad de Alzheimer tras la menopausia. La investigación apunta a un elemento hasta ahora poco estudiado: la matriz extracelular del cerebro, una red de moléculas que ocupa el espacio entre las células neuronales y que desempeña un papel clave en la memoria y la comunicación cerebral.
El trabajo, publicado en la revista científica Aging Cell, analizó ratones jóvenes y envejecidos, machos y hembras, con distintos niveles de estrógeno cerebral. Los científicos observaron que la combinación de envejecimiento, sexo femenino y pérdida de estrógenos se asociaba con alteraciones significativas en la matriz extracelular del hipocampo, una región esencial para el aprendizaje y la memoria.
Las mujeres pueden ser especialmente sensibles a la pérdida de estrógeno cerebral durante el envejecimiento, lo que podría aumentar su vulnerabilidad al Alzheimer
«El estudio demuestra que las mujeres pueden ser especialmente sensibles a la pérdida de estrógeno cerebral durante el envejecimiento, lo que podría aumentar su vulnerabilidad al Alzheimer», explica el doctor José Hernández Poveda. «Durante años se ha hablado mucho de las neuronas, pero se ha prestado menos atención al entorno que las rodea y sostiene».
La matriz extracelular funciona como una especie de «andamiaje» biológico entre las células cerebrales. Aunque representa cerca del 20 % del volumen cerebral, históricamente ha recibido menos atención científica que las propias neuronas o las células gliales.
«Es como el cemento entre los ladrillos de un edificio», señala Hernández Poveda. «Si esa estructura se deteriora, la comunicación neuronal puede verse afectada y eso tendría consecuencias directas sobre la memoria y las funciones cognitivas».
La pérdida de estrógeno está asociada con una alteración del espacio entre las células cerebrales que puede afectar la memoria y la salud cerebral
La investigación aporta nuevos datos sobre el papel neuroprotector del estrógeno, una hormona cuyos niveles descienden drásticamente tras la menopausia. Antes de esta etapa, los ovarios constituyen la principal fuente de producción hormonal. Posteriormente, el organismo solo genera pequeñas cantidades de estrógeno en tejidos como el cerebro, el tejido adiposo o los huesos.
Los autores del estudio sostienen que esta caída hormonal podría influir directamente en la degeneración cerebral asociada al envejecimiento. «La relación entre estrógenos y salud cerebral es mucho más profunda de lo que tradicionalmente se pensaba», afirma Hernández Poveda. «Cada vez hay más evidencia de que el estrógeno tiene funciones antiinflamatorias, protectoras y reguladoras dentro del sistema nervioso».
Terapia hormonal sustitutiva
El trabajo también reabre el debate sobre la terapia hormonal sustitutiva (TRH) como posible estrategia preventiva frente al Alzheimer. Hasta ahora, los estudios clínicos han mostrado resultados contradictorios: algunos apuntan a mejoras cognitivas, mientras otros no encuentran beneficios claros o incluso detectan riesgos asociados.
«Todavía necesitamos mucha más investigación antes de sacar conclusiones definitivas», advierte el especialista. «Probablemente el beneficio dependa del momento en que se inicia el tratamiento, del perfil genético de la paciente y del tipo de terapia hormonal utilizada».
Otro de los aspectos destacados del estudio es que plantea una nueva línea terapéutica centrada no solo en las placas amiloides —objetivo principal de los tratamientos actuales contra el Alzheimer—, sino también en restaurar el entorno biológico que sostiene la función neuronal.
«Los tratamientos más recientes consiguen reducir proteínas anormales en el cerebro, pero su impacto clínico sobre la memoria sigue siendo limitado», explica Hernández Poveda. «Este trabajo abre la puerta a pensar que quizá también debamos proteger la estructura que rodea y conecta las neuronas».
Para realizar la investigación, los científicos utilizaron modelos animales modificados genéticamente para bloquear la producción de aromatasa, una enzima esencial para sintetizar estrógenos. Posteriormente analizaron los efectos sobre la memoria, la conducta y la expresión genética en el hipocampo.
Aunque se trata de un estudio preclínico y todavía no puede extrapolarse directamente a humanos, los investigadores consideran que sus hallazgos ayudan a comprender mejor las diferencias biológicas entre hombres y mujeres en el envejecimiento cerebral.
«Comprender cómo influye la pérdida hormonal en el cerebro femenino será fundamental para diseñar estrategias preventivas más eficaces frente al Alzheimer», concluye Hernández Poveda. «La prevención neurológica del futuro será mucho más personalizada y tendrá en cuenta factores hormonales, genéticos y metabólicos que hasta ahora no estábamos integrando suficientemente».