El dolor de espalda se ha consolidado como uno de los problemas de salud más frecuentesGTRES

Las claves para tratar el dolor de espalda sin recurrir a cirugía

El dolor de espalda se ha consolidado como uno de los problemas de salud más frecuentes y una de las principales causas de consulta médica y limitación funcional. Puede afectar tanto a personas jóvenes como adultas, deportistas o pacientes sedentarios, y su origen puede estar relacionado con factores musculares, articulares, neurológicos, degenerativos o incluso emocionales y de estilo de vida.

Ante esta realidad, la Unidad de Espalda de Olympia Quirónsalud apuesta por un enfoque multidisciplinar que integra especialistas en Neurocirugía, Traumatología, Rehabilitación, Unidad del Dolor y Fisioterapia para ofrecer un diagnóstico y tratamiento individualizados.

«Cuando un paciente acude a una única especialidad, el profesional tiende a ofrecer las opciones propias de su campo. En una unidad multidisciplinar accedemos a la solución que mejor se adapta al paciente», explica Sonia Tejada, neurocirujana de la Unidad de Espalda.

Musculares o articulares

Los especialistas destacan que la mayor parte de los dolores de espalda están relacionados con problemas musculares o articulares derivados de sobrecargas, malas posturas o procesos degenerativos.

De hecho, subrayan que solo alrededor del 1 % de los casos obedece a causas graves como fracturas, infecciones o tumores. La mayoría corresponde a dolor mecánico inespecífico asociado al sedentarismo, esfuerzos repetidos o posturas mantenidas.

«No significa que la espalda esté dañada, sino que el cuerpo no es capaz de soportar las demandas a las que se somete», señalan los doctores Iván Ortega e Iván Sánchez, especialistas en medicina física y rehabilitación.

Diagnóstico clínico

La tecnología de imagen, como la resonancia magnética permite obtener imágenes de alta precisión para orientar el diagnóstico. «La calidad de imagen es fundamental para conocer el origen de los síntomas y orientar de forma adecuada el tratamiento», apunta la Dra. Tejada.

Sin embargo, los especialistas advierten de que las pruebas de imagen no siempre explican el dolor. «Existe una correlación limitada entre imagen y clínica. El eje central del diagnóstico sigue siendo la exploración física y la valoración funcional y biomecánica del paciente», destacan Ortega y Sánchez.

La forma de caminar, la tolerancia a la carga o la respuesta a determinados movimientos ayudan a personalizar el tratamiento y evitar procedimientos innecesarios.

Cirugía solo en casos concretos

Las hernias discales son uno de los diagnósticos que más preocupación generan entre los pacientes. No obstante, los expertos recuerdan que la mayoría mejora entre las seis y las doce semanas con tratamiento conservador.

La cirugía suele reservarse para situaciones con signos de alarma, como pérdida progresiva de fuerza o compresión nerviosa. «Cuando existe compresión de un nervio o de la médula es necesario intervenir para evitar daño irreversible. En ausencia de ese compromiso, siempre valoramos primero opciones conservadoras», explica Tejada.

Unidad del Dolor

Cuando el dolor se prolonga más allá de tres o seis meses puede convertirse en dolor crónico y alterar los circuitos neuronales.

El doctor Agustín Mendiola, responsable de la Unidad del Dolor, explica que actualmente existen múltiples alternativas terapéuticas, como infiltraciones guiadas por imagen, radiofrecuencia, ozonoterapia o técnicas avanzadas de estimulación medular.

«Las infiltraciones guiadas por imagen permiten una mayor precisión y seguridad, al asegurar que el tratamiento se aplica directamente sobre la estructura responsable del dolor», señala.

Ejercicio y fisioterapia

Para Fernando Reyes, jefe de Fisioterapia y Rehabilitación, el tratamiento conservador sigue siendo la primera línea terapéutica en la mayoría de los casos.

«La clave es adaptar el ejercicio a las características individuales y progresar en la carga de forma controlada», explica.

Los especialistas coinciden en que el movimiento es esencial tanto para la recuperación como para prevenir recaídas. El fortalecimiento de la musculatura abdominal, glútea y paravertebral —el denominado CORE— mejora la estabilidad y protege la columna.

Prevención: más allá de la postura

Los expertos recuerdan que factores como el sedentarismo, el estrés, el mal descanso y otros hábitos poco saludables influyen directamente en la salud de la espalda.

Por ello, el abordaje actual incorpora una visión biopsicosocial que va más allá del tratamiento puramente estructural. Mantener actividad física regular, realizar ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana y evitar el reposo prolongado son algunas de las recomendaciones principales.

«La mayoría de los dolores de espalda son benignos, pero requieren un diagnóstico adecuado, tratamiento individualizado y la implicación activa del paciente», concluyen los especialistas.