Alimentos de veranoGetty/ T. Balaguer

Pepino, sandía o yogur: los 12 alimentos recomendados para afrontar una ola de calor

Las olas de calor vuelven a poner el foco en la importancia de adoptar hábitos que ayuden a proteger la salud durante el verano. Además de evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, una correcta hidratación y una alimentación adecuada son dos de las principales herramientas para prevenir los efectos de las altas temperaturas.

Eva García Carpintero, directora del Grado en Enfermería de UNIE Universidad, recuerda que el organismo necesita adaptarse al calor y que pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar la diferencia.

«Cuando llega el calor, nuestro cuerpo nos pide adaptarnos. No solo necesitamos protegernos del sol o buscar lugares frescos, sino prestar atención a dos aspectos clave para nuestra salud: la hidratación y la alimentación. El agua es un elemento esencial para que nuestro organismo funcione correctamente y tiene un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal. Durante los días de calor intenso perdemos más líquidos a través del sudor, por lo que es importante reponerlos de forma constante y no esperar a que aparezca la sensación de sed».

Alimentación que hidrata

Aunque el agua sigue siendo la principal fuente de hidratación, la alimentación desempeña un papel importante. Frutas y verduras con un elevado contenido en agua contribuyen a mantener el equilibrio hídrico del organismo y ayudan a reponer parte de los minerales que se pierden con el sudor. «Muchas veces pensamos que hidratarnos significa únicamente beber agua, pero la alimentación también cuenta. De hecho, alrededor del 20 % del agua que incorporamos al organismo procede de los alimentos, especialmente de frutas y verduras. Además de aportar agua, estos alimentos proporcionan minerales y nutrientes que ayudan al organismo a recuperar parte de lo que pierde con la sudoración», afirma Eva García Carpintero.

Alimentos con alto contenido de agua

Entre los alimentos con mayor contenido en agua destacan los pepinillos y el pepino (96 %), la lechuga iceberg (96 %), el tomate (95 %) y el apio (95 %). Además de favorecer la hidratación, aportan vitaminas, minerales y antioxidantes beneficiosos para el organismo.

También figuran entre los alimentos más hidratantes los pimientos (92-94 %), ricos en vitamina C; y los hongos o champiñones (88-92 %), que contienen potasio, vitamina D y compuestos antioxidantes.

Las sopas frías son otra buena fuente de líquidos, siempre que se elijan versiones bajas en sal o caseras.

Entre las frutas, la sandía (91 %) ocupa un lugar destacado por su elevado contenido en agua y su aporte de vitaminas A y C. También contribuyen a la hidratación las manzanas (84-85 %) y las uvas (78-80 %), además de proporcionar fibra, potasio y vitamina C.

El yogur natural (81-87 %) completa la lista gracias a su contenido en agua y nutrientes como calcio, vitamina D y proteínas, mientras que las zanahorias (88-89 %) aportan hidratación junto con vitamina A, fundamental para la salud ocular.

No esperar a tener sed

Uno de los errores más frecuentes es beber agua solo cuando aparece la sensación de sed. Sin embargo, este mecanismo no siempre es un indicador precoz de deshidratación, especialmente en las personas mayores, cuya percepción de la sed puede estar disminuida.

Los especialistas recomiendan mantener una ingesta regular de líquidos a lo largo del día, incluso aunque no exista sensación de necesidad. La directora del Grado en Enfermería de UNIE Universidad explica: «Es importante no confiar únicamente en la sed como señal de alarma. La sed aparece cuando el cuerpo ya ha comenzado a necesitar líquidos y, en algunas personas, como los mayores, esta sensación puede estar disminuida. Por eso es fundamental mantener una hidratación regular a lo largo del día». La deshidratación no solo provoca cansancio. También puede afectar al rendimiento físico, disminuir la capacidad de concentración e influir en el funcionamiento cognitivo.