El calor extremo es un enemigo para el corazón

El calor extremo es un enemigo para el corazónGetty Images

¿Por qué el calor supone un riesgo para el corazón? Un cardiólogo lo explica

Infartos, arritmias e insuficiencia cardíaca: así impactan las olas de calor en la salud del corazón

Las olas de calor no solo disparan el riesgo de golpes de calor. También pueden convertirse en un importante desencadenante de problemas cardiovasculares, especialmente en personas mayores y en quienes ya padecen enfermedades del corazón.

Los cardiólogos advierten de que las altas temperaturas obligan al organismo a realizar un sobreesfuerzo para mantener la temperatura corporal, una situación que puede descompensar a los pacientes más vulnerables y favorecer la aparición de infartos, arritmias o episodios de insuficiencia cardíaca.

Según recuerda el Hospital Universitario La Luz, el riesgo aumenta especialmente cuando las temperaturas superan los 35 ºC durante el día y las noches tropicales, con más de 25 ºC, se prolongan durante varios días consecutivos.

Además, el calor extremo se ha convertido en un problema creciente de salud pública. En la última década se ha relacionado con más de 27.500 fallecimientos en España, según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.

El corazón debe bombear con mayor esfuerzo para mantener la presión arterial y el riego sanguíneo de los órganos

«La mayoría de los pacientes cardiovasculares no fallecen por un golpe de calor, sino porque el calor actúa como el desencadenante que rompe un equilibrio ya frágil y precipita un infarto, un ictus o una descompensación de insuficiencia cardíaca», explica el doctor Roberto Martín Reyes, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz.

«El corazón tiene que trabajar más para mantener la temperatura corporal y, en pacientes vulnerables, ese sobreesfuerzo puede desencadenar complicaciones muy graves», añade.

La explicación médica

Cuando hace mucho calor, los vasos sanguíneos se dilatan para facilitar la pérdida de temperatura y el organismo elimina más líquidos a través del sudor. Como consecuencia, el corazón debe bombear con mayor esfuerzo para mantener la presión arterial y el riego sanguíneo de los órganos.

Este mecanismo puede resultar especialmente problemático en personas con insuficiencia cardíaca, hipertensión o enfermedad coronaria.

«Las personas mayores, los pacientes con insuficiencia cardíaca, hipertensión o antecedentes de enfermedad coronaria son especialmente vulnerables durante las olas de calor. En estos periodos aumenta el riesgo de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y arritmias, por lo que la prevención resulta fundamental», señala el especialista.

La calima también incrementa el riesgo

A las altas temperaturas se suma en muchas ocasiones la presencia de calima y contaminación atmosférica. Las partículas más finas pueden atravesar los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, favoreciendo procesos inflamatorios que afectan también al sistema cardiovascular.

«Las partículas de pequeño tamaño pueden atravesar los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, favoreciendo procesos inflamatorios que empeoran patologías cardiovasculares ya existentes y aumentan el riesgo de complicaciones», explica Martín Reyes.

Cómo proteger el corazón

Los especialistas insisten en que la hidratación es una de las medidas más eficaces para prevenir complicaciones. Recomiendan beber al menos litro y medio de agua al día, incluso cuando no exista sensación de sed.

«Con la edad disminuye la percepción de sed y eso favorece que muchas personas mayores lleguen a estados de deshidratación sin ser conscientes. Es importante beber agua de forma regular durante toda la jornada y no esperar a tener sed», subraya el cardiólogo.

También aconsejan evitar la actividad física al aire libre entre las 12:00 y las 20:00 horas, permanecer en lugares frescos o climatizados y mantener la vivienda a una temperatura aproximada de entre 24 y 26 ºC.

Precaución con algunos medicamentos

Las personas que toman diuréticos o fármacos para controlar la hipertensión deben prestar una atención especial durante los episodios de calor extremo, ya que la combinación de deshidratación y vasodilatación puede favorecer bajadas importantes de tensión.

«En algunos pacientes puede ser necesario ajustar temporalmente la medicación, pero nunca debe hacerse por iniciativa propia. Cualquier modificación del tratamiento debe realizarse siempre bajo supervisión médica», insiste Martín Reyes.

El calor también puede afectar a personas jóvenes y sanas cuando realizan ejercicio intenso en las horas de mayor temperatura.

«Hacer deporte en las horas centrales del día durante una ola de calor supone un riesgo innecesario. Lo recomendable es trasladar la actividad física a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando las temperaturas son mucho más seguras», explica el especialista.

Debemos dejar de considerar las olas de calor como un problema exclusivamente ambiental. Son un problema sanitario y cardiovascular de primer ordenDoctor Roberto Martín ReyesJefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz

Para el cardiólogo, el cambio climático está modificando los factores de riesgo cardiovascular de la población.

«El estrés térmico está llamado a convertirse en uno de los grandes factores de riesgo cardiovascular de los próximos años. Ya no hablamos de episodios aislados, sino de periodos prolongados de calor intenso que ocupan buena parte del verano y frente a los que debemos aprender a protegernos».

Y concluye con un llamamiento a la prevención: «Debemos dejar de considerar las olas de calor como un problema exclusivamente ambiental. Son un problema sanitario y cardiovascular de primer orden. Igual que protegemos a la población frente al frío o la contaminación, debemos aprender a protegernos del calor extremo, especialmente quienes padecen enfermedades cardiovasculares. La prevención puede evitar muchas complicaciones y salvar vidas».

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