Hombre mirando el móvil

Hombre mirando el móvilGetty/ FERRAN TRAITE

El gesto que haces a diario con el móvil y puede provocarte dos lesiones

El dolor se repite en las consultas médicas: pacientes con dolor cervical, sobrecargas musculares, molestias en hombros y espalda o tendinitis en las manos. En algunos casos, detrás de estas dolencias puede haber un gesto aparentemente inofensivo que repetimos cientos de veces al día: utilizar el teléfono móvil.

No es necesario pasar horas seguidas con el teléfono para notar sus efectos. Basta con acumular pequeños periodos a lo largo del día: mirar la pantalla mientras esperamos el autobús, contestar mensajes en el sofá, consultar las redes sociales en la cama o escribir durante varios minutos sin cambiar de posición.

«El problema no es el móvil en sí, sino el tiempo que permanecemos en determinadas posiciones y la repetición de algunos movimientos. Cuando pasamos mucho rato mirando hacia abajo, los músculos del cuello y de la parte superior de la espalda tienen que trabajar continuamente para mantener la cabeza. Si esto se repite muchas veces al día, pueden aparecer sobrecargas y dolor cervical», explica el Dr. Ángel Villamor, director de la Clínica iQtra.

¿Qué le hacemos al cuerpo?

El cuello es una de las zonas que más puede sufrir. La escena es habitual: estamos sentados y, en lugar de levantar el teléfono hasta la altura de la mirada, bajamos la cabeza para mirar la pantalla. Cuanto más tiempo mantenemos esta posición, mayor es el trabajo que debe realizar la musculatura cervical para mantenerla.

La consecuencia puede ser tensión, sobrecarga muscular y dolor que incluso puede extenderse hacia los hombros y la parte superior de la espalda: «Muchas veces el paciente no relaciona ese dolor con el móvil porque la molestia aparece horas después. Sin embargo, si durante todo el día hemos repetido la misma postura, estamos sometiendo a la musculatura a un esfuerzo mantenido», señala Villamor.

Los pulgares

Las manos tampoco quedan al margen. Escribir a gran velocidad en el teléfono implica repetir cientos de veces pequeños movimientos con los pulgares, lo que puede favorecer la aparición de una tendinitis, con inflamación y dolor en el pulgar, la palma de la mano o incluso toda la muñeca.

«El pulgar está diseñado para moverse, pero no para repetir durante horas el mismo gesto en una posición forzada. Si aparece dolor al moverlo o molestias que persisten después de utilizar el teléfono, conviene prestar atención y no normalizarlo», explica el traumatólogo.

Tres claves:

1. Levanta el móvil, no bajes la cabeza: Acercar la pantalla a la altura de los ojos permite mantener el cuello en una posición más natural.

2. Cambia de postura antes de que aparezca el dolor: «No existe una postura perfecta si permanecemos en ella durante demasiado tiempo. Lo importante es cambiar de posición con frecuencia, levantarnos y mover cuello, hombros, brazos y piernas», recomienda el Dr. Villamor.

3. Reparte el trabajo: Alternar las manos, apoyar el teléfono sobre una superficie cuando vayamos a escribir durante un rato y evitar sujetarlo continuamente mientras tecleamos puede ayudar a reducir la sobrecarga de los dedos y la muñeca.

«Nuestro cuerpo está preparado para moverse. No tenemos que dejar de utilizar el móvil, pero sí evitar que su uso nos obligue a permanecer horas en la misma postura o a repetir continuamente el mismo movimiento», concluye el Dr. Villamor.

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