Interior de una cueva de sal con tumbonas e iluminación ambiental

Interior de una cueva de sal con tumbonas e iluminación ambientalGetty Images

Qué beneficios respiratorios aporta la haloterapia en cuevas de sal

Un halogenerador dispersa partículas finas de sal en el ambiente

Con la llegada del otoño y la vuelta a la rutina de colegios, trabajo, autobuses o Metro se pasa más tiempo en espacios cerrados y un contacto más estrecho entre sí. Esta situación favorece la circulación de virus respiratorios y hace que los catarros, la tos, la congestión nasal y otras infecciones sean especialmente frecuentes durante estos meses.

Ante este escenario, los especialistas suelen insistir en medidas sencillas para reducir la transmisión de infecciones: ventilar los espacios cerrados, mantener una buena higiene de manos, cubrirse al toser o estornudar, no compartir objetos de uso personal y evitar acudir al colegio o al trabajo cuando se presentan síntomas que puedan corresponder a una infección contagiosa.

Junto a estas medidas, algunas personas recurren a terapias complementarias, como la haloterapia en cuevas de sal, con el objetivo de mejorar su bienestar respiratorio.

¿En qué consiste la haloterapia?

La haloterapia consiste en permanecer en un espacio controlado en el que un dispositivo, denominado halogenerador, dispersa partículas finas de sal en el ambiente. Durante la sesión, la persona simplemente permanece en la estancia y respira con normalidad.

Sus defensores sostienen que la inhalación de estas partículas puede ayudar a movilizar las secreciones y mejorar determinados síntomas respiratorios. Sin embargo, la evidencia científica disponible sobre la eficacia de la haloterapia para prevenir infecciones respiratorias o tratar enfermedades respiratorias es limitada, por lo que debe considerarse una práctica complementaria y no un sustituto de los tratamientos médicos indicados.

Claudia Arango, directora del centro terapéutico Saltium de Madrid, explica que la sal puede favorecer la movilización de la mucosidad gracias a su capacidad para atraer agua.

«Gracias a su capacidad higroscópica, la sal atrae agua del cuerpo humedeciendo la mucosidad, lo que favorece y facilita la limpieza de las vías respiratorias ayudando a respirar mejor. Este efecto también contribuye a la desinflamación y al fortalecimiento del haz bronquial, lo que previene contagios», señala Arango.

Terapia complementaria, no sustituto

Las sesiones de haloterapia se realizan en ambientes diseñados específicamente para este fin y pueden resultar atractivas para personas que buscan alternativas complementarias relacionadas con el bienestar respiratorio.

Según Claudia Arango, «La haloterapia se presenta como una alternativa natural, no invasiva y sin efectos secundarios para aliviar los síntomas de la bronquiolitis, gripales y favorecer la recuperación, tanto en niños como en adultos y es compatible con los tratamientos médicos».

No obstante, ante síntomas respiratorios persistentes o intensos, especialmente en niños pequeños, la valoración médica sigue siendo fundamental. La haloterapia tampoco debe utilizarse para sustituir medicamentos u otros tratamientos prescritos por un profesional sanitario.

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