El envejecimiento no afecta a todas las personas de la misma manera
¿Envejece tu cuerpo más rápido de lo normal? Un estudio busca pistas en la sangre
56 metabolitos vinculados a la edad podrían ayudar a detectar el riesgo de enfermedades crónicas
El envejecimiento no afecta a todas las personas de la misma manera. Aunque cumplir años es inevitable, los cambios que se producen en el organismo pueden variar considerablemente de un individuo a otro. Comprender esas diferencias es uno de los grandes objetivos de la investigación biomédica, que busca identificar señales tempranas de deterioro y mejorar la prevención de enfermedades crónicas.
Un estudio, publicado en Science Traslacional Medicine realizado en China aporta nuevos datos en esta dirección. A partir del análisis de muestras de plasma de 18.476 personas de entre uno y 96 años, los investigadores han desarrollado modelos de envejecimiento basados en el metabolismo. Estos llamados «relojes metabólicos» podrían ayudar a identificar a personas cuyo organismo presenta un patrón de envejecimiento diferente al esperado para su edad.
La investigación, liderada por Linlin Cao y sus colegas, reúne datos de seis centros clínicos y examina cómo cambian distintas moléculas del organismo a lo largo de la vida. Sus resultados relacionan determinados patrones metabólicos con un mayor riesgo de enfermedades crónicas y mortalidad, aunque todavía será necesario estudiar cómo trasladar estas herramientas a la práctica clínica.
Metabolitos del envejecimiento
El envejecimiento es un proceso complejo que implica modificaciones en numerosas vías moleculares. Para estudiar estos cambios, los científicos recurrieron a la metabolómica, una disciplina que analiza los metabolitos, pequeñas moléculas presentes en el organismo que aportan información sobre su actividad biológica.
Tras examinar las muestras de plasma de los participantes, el equipo identificó 56 metabolitos asociados con cambios relacionados con la edad. A partir de estos datos, desarrolló una métrica denominada aceleración de la edad metabolómica (mAA), diseñada para reflejar diferencias en el perfil metabólico que no se explican únicamente por los años cumplidos.
Esta medida se correlacionó con un mayor riesgo de enfermedad del hígado graso, hipertensión y diabetes, así como con la mortalidad por todas las causas a medida que envejecía la cohorte estudiada.
El objetivo de estos modelos es aportar información adicional sobre el estado biológico de una persona. En teoría, una estimación del envejecimiento metabólico podría complementar otros indicadores de salud y contribuir a reconocer antes determinados perfiles de riesgo.
Evaluación del envejecimiento biológico a lo largo de la vida
Los investigadores también analizaron una cohorte de personas con enfermedades y encontraron una segunda medida metabólica, denominada desviación de la edad. Esta métrica fue mayor en los pacientes que presentaban enfermedades más graves y sistémicas.
El hallazgo apunta a que los patrones metabólicos podrían ofrecer información no solo sobre los cambios asociados al paso del tiempo, sino también sobre las diferencias en el estado de salud entre personas de edades similares.
No obstante, que estas medidas estén relacionadas con la enfermedad no significa necesariamente que puedan predecir con precisión qué persona desarrollará una patología concreta. Para determinar su utilidad clínica será necesario evaluar su rendimiento en otras poblaciones y comprobar si añaden información relevante a las herramientas de valoración que ya utilizan los profesionales sanitarios.
¿Podrán prevenir enfermedades?
Los relojes del envejecimiento se investigan desde hace años mediante distintos tipos de biomarcadores, entre ellos las modificaciones epigenéticas y las firmas metabólicas. La finalidad es estimar aspectos del envejecimiento biológico que no siempre quedan reflejados en la edad cronológica.
Los resultados del nuevo trabajo amplían la información disponible sobre los cambios metabólicos a lo largo de la vida y plantean posibles aplicaciones en la detección temprana de riesgos, el seguimiento de la salud y la investigación sobre envejecimiento saludable.
«En conjunto, estos hallazgos respaldan la metabolómica plasmática como un marco escalable y clínicamente interpretable para estudios de prevención de enfermedades, detección temprana, envejecimiento saludable y heterogeneidad relacionada con el envejecimiento a lo largo del curso de la vida», concluyen Cao y sus colaboradores.
Aunque la herramienta abre nuevas posibilidades para investigar el envejecimiento, no debe interpretarse como una prueba diagnóstica definitiva ni como un sustituto de la evaluación médica. Su utilidad para tomar decisiones clínicas tendrá que confirmarse mediante estudios adicionales.